Julio Morales espléndido en el Museo del Romanticismo
Luis de Haro Serrano
Continuando con su idea de que la música vuelva a adquirir la importancia que en su día tuvo, el Museo del Romanticismo celebró en su Auditorio el pasado 9 de Julio su segundo concierto perteneciente al ciclo “Música al Atardecer”. En esta ocasión bajo el título “Brisa Mediterránea” estuvo dedicado a presentar una variada serie de obras encuadradas en el ambiente de canciones de salón. El tenor Julio Morales, acompañado al piano por la profesora repertorista Celsa Tamayo fueron desgranando una a una las obras del exquisito y extenso programa, en el que se encontraban piezas de autores como Sir Paolo Tosti, F.J. Obradors y Miguel Otega.
Julio Morales, como ya es habitual en él, demostró que los efectos de la dura afección nasal que tuvo son historia, no escatimó ningún esfuerzo para que su voz sonara con la fuerza y elegancia a la que nos tiene acostumbrados, deliciosa en los pasajes románticos y con la belleza de su amplio registro.
Celsa Tamayo, con su personal entrega, alegría y experiencia fue tambien pieza clave en el perfecto desarrollo del concierto.















Por eso hay que pedirles que no se molesten y que se apeen del burro; que admitan, por favor, que las medidas aplicadas hasta ahora no han dado resultado. Que dejen de engañarse y engañarnos creyendo que las cifras experimentaran una mejoría en breve.

Y si el Cardenal Rouco decía que “la advertencia la hacía Juan Pablo II no contra la democracia, sino precisamente en favor de ella”, podemos decir que el recuerdo hoy de esta advertencia es seguramente el gesto más importante para rescatar la débil democracia española.
Hay frases, sentencias, principios, imágenes, que te acompañan allá donde vayas. Una de esas sentencias define, como pocas, el sentimiento aristocrático de la vida. 


