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Diario YA

 

 

Ahora resulta que es incompatible ser socialista con poner en duda la unidad de España

La “tontuna” de este país parece no conocer limites

Javier García Isac. Son muchos los analistas de salón, los voceros profesionales que parecen sentar cátedra cada vez que hablan, cada vez que abren la boca. Yo intento estar pendiente, escuchar sus razonamientos, pero a nada que uno este medianamente atento descubre que es difícil decir tantas tonterías en tan poco espacio de tiempo.

Lo último de este cumulo de gilipolleces que parecen no conocer fin, es el asombro que muestran algunos ante el pacto firmado entre el PNV, es decir el partido de los negocios vascos y la franquicia socialista en Euskadi, en las provincias vascas. La sorpresa que muestran es tan forzada que no se lo creen ni ellos mismos. Ahora resulta que es incompatible ser socialista con poner en duda la unidad de España. Manda huevos que diría Trillo. Nos vienen a decir que la unidad de este país se debe a la labor y el respeto escrupuloso que siempre han mostrado los socialistas hacia la “sagrada” unidad de la nación. Pensaba que lo habíamos visto casi todo.

Me volví a equivocar y reconozco que esto me preocupa. Quizá sea que nos toman por mas imbéciles de lo que en verdad somos. Estamos rodeados de indocumentados, de indigentes intelectuales a los que debemos recordar que hace no tanto tiempo, 18 años exactamente, el partido socialista vasco gano unas elecciones autonómicas y cedió la presidencia de la misma al PNV, conformándose los socialistas con algunas consejerías. Un PNV, que como nos dicen los viejos del lugar, era bastante más carca, rancio y radical que el actual, por lo menos en apariencia, pero cuyo objetivo siempre ha sido el mismo. Romper España. En la actualidad, existe una corriente mucho más pragmática que considera que contra España se vive mejor, pero no fuera de ella. Eso sí, mientras España tenga algo que ofrecer, mientras España siga pagando la fiesta. Nada nuevo sobre el horizonte, complejo de victimismo y chantajee permanente.

Que ahora determinados analistas políticos se asusten y se escandalicen ante la reedición de un pacto de hace 18 años, resulta como poco llamativo y se debe más a cuestiones internas y de estrategia dentro de la división interna que sufren los socialistas, que a una preocupación real de que España se rompa, cosa que por otro lado no tengo ninguna duda de que a la mayoría de ellos, analistas y socialistas, les trae sin cuidado. Por desgracia, en la historia de la izquierda española y muy especialmente del socialismo español, el aliado natural siempre han sido los aldeanos periféricos, los nacionalistas, la anti España. No hay nada más que ver y analizar su política de pactos de los últimos 80 años para darse cuenta de que lo que aquí expongo es una obviedad. No es opinión. Es información.

Ya en tiempos de la II republica estuvieron siempre al lado de aquellos que deseaban la desaparición de España, su desmembramiento y su irrelevancia. También es cierto que en algunas ocasiones se han envuelto en la enseña nacional, pero debemos tener en cuenta un pequeño matiz, que no podemos ni debemos pasar por alto. Ellos entienden que España es posible sin algunas de sus regiones como Cataluña, vascongadas o Galicia.

El derecho a decidir es un eufemismo cuyo resultado final es la ruptura de España tal y como la conocemos. Que ahora determinadas personalidades se asombren por este pacto, nada tiene que ver con su preocupación por mantener la unidad de España. Sostengo desde hace ya muchos años que España sufre y padece una maldición milenaria, la de tener una izquierda profundamente anti patriótica, profundamente anti española. Los acontecimientos de estos últimos días forman parte de la evolución natural y lógica de la historia de socialismo español.

Ojala hubiera sido de otra manera.

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