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Diario YA


 

La apoteosis de Animal Collective

Paco Ochoa. 30 de enero. 

La cosa ha sido más o menos así. Antes de salir a la venta, el disco que hoy nos ocupa fue saludado por una revista especializada como el mejor que iba a ser editado en 2009. Nada mas llegar a las tiendas, todos los medios le dieron las máximas calificaciones y algunos, como Uncut o New Musical Express, lo elevaron a la categoría de obra maestra. En nuestro país se les ha considerado los nuevos Radiohead y la mejor banda del mundo en estos momentos. Comprenderán ustedes que uno contase los días para hacerse con el ansiado cd y comprobar personalmente las excelencias de la nueva entrega  de estos chicos tan aclamados.

Pero hagamos primero las presentaciones. Animal Collective no son un grupo como los demás. Ahora son tres, pero hasta hace poco fueron cuatro, dos de ellos viven en los USA y el otro en Lisboa, pese a lo cual están muy unidos, todos tiene un apodo: Avey Tare, Panda Bear, Deakin y Geologist y, eso sí, lo único claro es que vienen de Baltimore. Como se puede ver no son para mentes sencillas y su música tampoco. Estos muchachos están en lo más moderno y manejan sonidos de máquinas y voces angelicales con la misma facilidad con la que hace cuatro décadas Jimi Hendrix afinaba su guitarra. Una facilidad que también exhiben en su aclamado octavo disco.

El objeto del deseo se llama Merryweather Post Pavillion y, como a estas alturas ya habrán adivinado, nada en el es sencillo. En primer lugar Deakin, el guitarrista, no está entre los que lo grabaron, después el nombre del álbum es el de una calle en Columbia y, por último, el diseño de la portada está inspirado en los trabajos del psicólogo japonés Akiyoshi Kitaoka. A partir de ahí, la música es hipnótica e impresionista. Con un fondo repleto de teclado, samplers y electrónicas diversas las voces de los protagonistas pasa de lo tribal a las armonías y no cesa de crear mundos paralelos en los 55 minutos que dura el disco. Una grabación que abre caminos, inquieta y, probablemente, sienta las bases de mucho de lo más interesante que va a venir a partir de ahora.

Dicho está. Ahora lo más importante, ¿me apasiona? Pues no, sorry, dudo que lo escuche mucho y desde luego es imposible que retenga una melodía. He hecho la prueba. El sábado pasado, y tras escucharlo, pinché el viejo Live Stiffs grabado en 1978 por Nick Lowe, Elvis Costello, Ian Dury y otras fieras. ¿Qué le vamos a hacer? Ese es mi mundo: las guitarras oxidadas, las voces cerca de la saturación y los estribillos que te hacen bailar mientras le pones el pienso al gato. No hay color, Animal Collective es un grupo para periodistas y a mi me emociona el pop que llega al corazón. 

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