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La Biblia - Lectio Divina ( V ): Los idiomas originales

Daniel Ponce Alegre.Teólogo y Antropólogo.Como estudiamos en artículos pasados con respecto al soporte material empleado para escribir la Biblia o sobre las difíciles condiciones de sometimiento en las que se encontraba primero el pueblo de Israel y después los cristianos, hoy vamos a ver cómo los idiomas originales usados en la Biblia obstaculizaban también su supervivencia.
Los primeros 39 libros se escribieron principalmente en hebreo y una pequeña parte, todo el libro del Profeta Daniel por ejemplo, en arameo y acadio, lenguas también semíticas como el hebreo pero con influencias babilónicas fundamentalmente.
El hebreo nunca ha sido una lengua extensamente conocida, por lo que si la Biblia hubiera seguido en aquel idioma su influencia nunca hubiera trascendido de la nación judía y de los pocos extranjeros que podían leerla.
Sin embargo, en el S. III a.C. se comenzó a traducir la parte hebrea de la Biblia al griego para beneficio de los hebreos que vivían en Alejandría, Egipto. En aquel tiempo el griego era lengua internacional, por lo que los no judíos tuvieron fácil acceso a la Biblia hebrea.
Cuando llegó el tiempo para que se escribiera la segunda parte de la Biblia, el griego todavía se hablaba extensamente, por eso los últimos 27 libros de la Biblia se escribieron en ese idioma. Pero no todo el mundo entendía el griego. Por eso, poco después empezaron a aparecer traducciones de la parte hebrea y de la parte griega de la Biblia en los idiomas de uso diario en los primeros siglos de nuestra era cristiana, tales como el copto, el siríaco, el armenio y el georgiano. El idioma oficial del Imperio Romano era el latín, y se hicieron tantas traducciones al latín que fue necesario mandar hacer una versión autorizada, ésta corrió a cargo de Jerónimo, discípulo del excelente exégeta Orígenes, se terminó a finales del S. IV y llegó a ser conocida como la Vulgata, término que significa popular o común.
Como se ve, a pesar de muchos obstáculos, la Biblia sobrevivió hasta los primeros siglos de nuestra era. Los que la produjeron, primero judíos y después cristianos, eran minorías despreciadas y perseguidas que vivían una vida difícil en un mundo hostil, al menos durante parte de su vida, tal fue el caso de San Jerónimo, y de otros monjes y laicos.
En el proceso de copiarla su significado pudo haberse torcido gravemente, pero eso no sucedió. Además escapó del peligro de que sólo pudieran leerla personas de ciertos idiomas.
¿ Por qué fue tan difícil la supervivencia de la Biblia, pero cómo sucedió que no desapareció aún cuando otras obras de la antigüedad han pasado al olvido?. La 1 Juan 5:19  y la 2 de Pedro 1: 25 nos da la respuesta, e invito al lector a su lectura.
Sin embargo, en el S.IV, sólo 10 años después de haber intentado Diocleciano destruir toda copia de la Biblia, la política imperial cambió y el cristianismo fue legalizado en el Concilio de Nicea del año 325.
En el siguiente artículo, Dios mediante, veremos cómo esto que parecía ser muy favorable para la Biblia, fue un peligro más.
 

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