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Diario YA

La educación líquida de la Ministra Celaá

Fidel García Martínez . Hace dos años  moría el gran sociólogo polaco,  y premio Princesa de Asturias  Zygmun Bauman, quien analizó con exactitud lo  que calificaba como modernidad líquida, un análisis de lo es que el pensamiento débil postmoderno, que en España  tiene como correlato el modelo educativo que quiere imponer contra viento y marea y contra todos los integrantes de la comunidad educativa, excepto con los que están de acuerdo con sus recortes en educación, que  son los que llama la ministra Celaá progresistas, ella y cuatro amigos que quieren imponer en pleno Siglo XXI, un modelo basado en los tópicos de escuela única, pública y laica, contrario a la Constitución y a la  libertad educativa. 

El proyecto educativo de la Ministra de Educación consiste en imponer la ideología de género, colonización cultural, pese a quien pese y contra  la voluntad  de los propios padres máximos responsables de educación de sus hijos en todo lo relacionado con las creencias religiosas y con los valores morales. Al que al gobierno del PSOE no quiere ni tolera. Lo que pretende la contrarreforma de la Sra. Ministra, quien  además es Portavoz de un gobierno que tiene pocas ideas educativas  nada claras y tópicas, es cambiar  para imponer el suyo. 

Así la educación líquida que quiere imponer de nuevo el PSOE no está fundamentada en el conocimiento verdadero para la vida, sino en el pragmatismo de usar y tirar, es decir la educación socialista líquida se basa en la discontinuidad y en el olvido de lo aprendido. Para Bauman la educación  solo cumple la función social que se espera de ella, cuando transmite valores y principios que ayudan a los alumnos a conocer la verdad y superar la inseguridad existencial y vital en la que viven alumnos, quienes muchas veces nadan entre la angustia y el nihilismo  más destructivos.

La educación liquida que subyace en el sistema educativo que quiere imponer Pedro Sánchez se basa en ignorar todos aquellos valores  que dan consistencia y seguridad a los alumnos y poner en su lugar una educación para la ciudadanía basada en el relativismo ético y moral y en la exclusión de toda referencia a lo transcendente y religioso. Según Bauman la educación no líquida debe recobrar el arte de vivir  en un mundo sobresaturado de información, como es el que se mueven las jóvenes generaciones, para quienes las redes sociales son las ágoras donde aprenden lo que  no se les enseña en las aulas. La información líquida con sus peligros de las noticias falsas, influye muy decisivamente en un modelo educativo que no tiene en cuenta la distinción entre el bien h el mal entre la verdad y la mentira, algo en lo que los alumnos deben ser educados  para enfrentarse  con garantía de no ser abducidos por los que  que contralan la sociedad digital.