La historia de Pepe "el del Popular"
Noticias relacionadas
Redacción Madrid. 26 de marzo.
La Policía de México ha detenido al ex director de la sucursal número 1 del Banco Popular en Santander, José Pérez Díaz, conocido como "Pepe el del Popular", en busca y captura dessde 1991, cuando se destapó un fraude de 6.000 millones de pesetas que afectó a casi 300 clientes. Su esposa, Esperanza Murillo, también procesada, huyó en 1992 y estaba también en paradero desconocido desde entonces. Las primeras informaciones apuntan a que Pérez se dedicaba a la representación comercial de varias empresas en México.
José Pérez abandonó Santander con paradero desconocido 5 días después de que se anunciara la inspección de su oficina. La Audiencia de Catabria consideró probado en 2004 que "Pepe el del Popular" creo un banco paralelo entre 1986 y 1991 en el que captó miles de millones ofreciendo un interés mayor al que daba la entidad y concediendo préstamos encubiertos que no figuraban en los libros de la entidad. La Audiencia de Cantabria exoneró a los directivos del Banco Popular de responsabilidades penales al no encontrar "prueba alguna que permita la sospecha de que el banco conocía y consentía tal práctica" o de que algún superior "conociera y amparase su conducta".
Sólo el empresario Eduardo Alvarez Alvarez, considerado el principal colaborador de 'Pepe", al actuar como gerente o administrador de varias empresas que fueron utilizadas para desviar los fondos, fue condenado a un año de prisión.
















Por eso hay que pedirles que no se molesten y que se apeen del burro; que admitan, por favor, que las medidas aplicadas hasta ahora no han dado resultado. Que dejen de engañarse y engañarnos creyendo que las cifras experimentaran una mejoría en breve.

Y si el Cardenal Rouco decía que “la advertencia la hacía Juan Pablo II no contra la democracia, sino precisamente en favor de ella”, podemos decir que el recuerdo hoy de esta advertencia es seguramente el gesto más importante para rescatar la débil democracia española.
Hay frases, sentencias, principios, imágenes, que te acompañan allá donde vayas. Una de esas sentencias define, como pocas, el sentimiento aristocrático de la vida. 


