Principal

Diario YA

 

 

dialéctico choque de trenes anunciado entre la legalidad y la política ilegal de hechos consumados

La resistente espada legal de Margallo cruza aceros con la daga florentina de Mas

Jaime de Lezo.- En el marco de las cuatro jornadas dedicadas por el Ateneo de Madrid al ciclo "Cataluña en la encrucijada" ha permitido ver el dialéctico choque de trenes anunciado entre la legalidad y la política ilegal de hechos consumados.

Recibido en la calle del Prado por una cincuentena de ultras inconscientes de que ese decorado es el que necesita Mas para su aventura secesionista, Artur Mas, el inhabilitado dos años por fomentar la libertad de expresión, según su autocalificación, Mas nos ha ofrecido la cara amable y dialogante del proces, el mismo día en que Reguant, diputada de la CUP, tras aportar su dos votos a la pírrica aprobación de los Presupuestos de la Generalitat, 64 a 63 a cambio, eso sí, de que se ignorara el dictamen del CGE que declaraba inconstitucional dedicar fondos a la celebración del ilegal referéndum, manifiesta su intención de tumbar al régimen (sic)

Como no se arrojado ni un papel al suelo ni se ha roto un cristal en las multitudinarias manifestaciones secesionistas, también expresado por el condenado e inhabilitado ex President, se supone, en su delirante e interesada concepción, que el proces es democrático y pacífico, pero sus aliados de la CUP proponen simultáneamente la pregunta del futuro referéndum, presionándole a su vez para que PDECat y ERC lo convoquen con fecha ya, dando su sí a la ruptura democrática y a la convocatoria ilegal sin pedir permiso ni perdón. Piden a sus dependientes socios de JxSí fecha y pregunta porque nos hemos propuesto tumbar al régimen.

¿A quién creer? ¿Al que no arroja papeles o al que arroja la legalidad vigente por la borda, con posteriores lanzamientos previstos dado que pretenden tumbar al Estado y no es plausible que éste vaya a levantar las manos para caer más rápido?

Con esta doble faz se ha presentado con sus tópicos argumentos, verdadero monumento de la falacia histórico política. Quèbec (en estado federal); Escocia (sin Constitución, dependiendo sólo del Parlamento), pretendiendo que la UE, la OTAN y el Consejo de Seguridad de la ONU, darían el visto bueno a su aventura y que las multinacionales que ha enumerado seguirían impertérritas en Cataluña, obviando el dato de que la inversión extranjera en la Comunidad Autónoma ha descendido el 1,3% mientras en Madrid ha crecido un 6,3%.

Si la capacidad productiva catalana no se ha alterado, es fácil colegir que esa asimetría inversora se debe a las posibilidades de futuro de una Cataluña secesionada del resto de España. Porque no ha cesado de utilizar el mantra del término independencia. A ver si cuela.Y en muchos comentaristas y políticos, ha colado. El, como todo JxSí, que depende como nunca de la CUP y de su rumbo de colisión.

Sin pestañear, afirmó que la Constitución española conserva su legalidad, votada también en Cataluña, pero que ha perdido legitimidad, esto último decidido se supone por los dos millones y medio de secesionistas que desde la calle o el Parlament, se creen sujeto político capaz de determinarlo así. Los otros cinco millones que no comparten esto, obviamente, deben ser sujeto pasivo y aceptar los que una minoría abundante e iluminada valore y legisle. Muy democrático no queda, no.

Y jugando con el idioma, ya que no tiene pudor en hacerlo con la Historia y la Política, reclama menos vetos y más votos. Pero obvia decir que los votos, solos los de los catalanes y después, los partidos con representación estatal, maticen y negocien la separación amistosa como hecho consumado. No se corta el señor del 3%, no.

Frente a él, con enorme base histórica y política, tirando de la legalidad vigente nacional e internacional sin dejar de añadir un buen chorro de sentido común y algo de humor, todo el que la situación permite, García Margallo, otro ex de su etapa rigiendo AA.EE. y militante actual de base del PP, que dice desconocer como tal si hay negociaciones entre el Ejecutivo y ERC con amplia y elocuente sonrisa, esgrimió la espada toledana de la legalidad, difícil de quebrar por la daga sinuosa de Mas.

Desvela el oportunismo secesionista de plantear estos órdagos al Estado, aprovechando cualquier crisis o cambio institucional, siempre en situación de relativa debilidad. Hoy, la crisis económica de 2008. Calificó de ruptura unilateral e ilegalidad anunciada sin pretender reformar la Constitución. Entonces Mas deja a su sinceridad volar libremente como excepción, al preguntar qué si alguien cree que los secesionistas van a poder tener mayoría para producir ese cambio constitucional.

Y situó al ex President en la realidad al indicarle que la autodeterminación es un derecho reconocido a pueblos en situación colonial o de grave pérdida de libertades. Que el Consejo de seguridad de la ONU no reconocería jamás a Cataluña como nuevo estado y, por lo tanto, la UE, no podría incorporar un territorio separado de un estado miembro. Otro tanto con la OTAN. Y que Cataluña perdería un 20 de su PIB, incrementándose en similar porcentaje los costes de esas multinacionales que Mas asegura seguirían tan campantes bajo el manto protector de la Generalitat. Perdiendo además cualquier fondo FLA, que ascieden hasta la fecha a 62.000 millones de euros. Mercados de capitales cerrados con un bono basura. Un desastre que el pueblo catalán no merece.

La guinda final de Mas, al alabar a Cameron por permitir como demócrata el referéndum escocés, cuando sabe de sobra que no existe constitución que lo prohibiera, provocó la estocada final que desarmó a Mas, al contestarle García Margallo que le felicitaba por ser el único en toda Europa en alabar al británico. En su sostenella-por ahora- ya que insinuó que los políticos españoles deberían acudir a Barcelona con la cartera repleta para evitar el desenlace del Proces y no enmendalla, Mas aseguró a pregunta del público que habría referéndum en 2017. Pero si la bolsa sona....