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Diario YA

Una hora en libertad

Las muchas caras que tiene el comunismo

Javier García Isac / Una Hora en Libertad. Si  uno observa con atención, con mucho detenimiento, se dará cuenta de las muchas caras que tiene el comunismo, su capacidad de reinventarse es siempre asombrosa. Lleva muchos años escondiendo el nombre, son conscientes del rechazo y la repugnancia que provoca, y de su historia de terror, odio y crimen que ha supuesto en todo el mundo a lo largo de su existencia. Aun así, no se dan por vencidos e inventan otras formas para introducirse en  la sociedad, formas más sutiles,  más atractivas de cara a un electorado  siempre dispuesto a aceptar con buena gana discursos simples, facilones y sencillos; pero con una gran efectividad.

Si  se tienen los medios y la imaginación suficiente,  el manipular a la población,  al votante o futuro votante, no es excesivamente complicado, es una lástima, pero es así. Pocas veces ponemos en duda nada  y damos por válido cualquier cuestión o tontería que aparece e televisión  o radio dicho por algún contertulio de salón o vocero profesional. Solo así se entiende que en pleno siglo XXI              y después de lo que sabemos y conocemos, tengamos alcaldes comunistas en  varias de las ciudades más importantes  de Europa y España, como Madrid o Barcelona.

Muchos de los pijos progres que votan a comunistas disfrazados de perro  flautas, buscan su motivación en un acto de rebeldía contra sus papás que les han dado todo lo que tienen  y aun así son unos desagradecidos y mal educados. Votando estas opciones piensan  que ya son independientes de sus familias, aunque éstos les sigan pagando el apartamento en algún barrio céntrico y alternativo de alguna gran ciudad.

El nuevo perfil de votante comunista es heterogéneo, no solo están los pijos progres, muchos de los cuales no saben muy bien  lo que votan, son ignorantes culturales, por mucho máster o carrera universitaria que tengan. Otros suelen ser personas muy ideologizadas y resentidas, saben perfectamente lo que quieren y conoce sobradamente estas opciones, algunos son hijos o nietos de los que perdieron la guerra, la cual pretenden ganar en los despachos después de ochenta años. Sus formas son pueriles, tienen una pátina de demócratas pero cuando rascas un pelín aparece su totalitarismo, son profundamente anticlericales y resentidos, a pesar de hacer gala de respetar la libertad religiosa, esto suele ser así, excepto si hablamos de la religión católica. Les gusta mucho Lorca, Miguel Hernández y algunos autores hispanoamericanos, aunque en la intimidad  reconocen no haberlos leído jamás. Odian la discriminación, excepto si son ellos los que discriminan, y se sienten muy por encima del resto, repartiendo carnets de demócratas solo y exclusivamente a los que piensan como ellos. Las urnas son válidas, si los resultados les son favorables. Amantes de la “Ley”  de la “mentira histórica” y profundos admiradores de Rodríguez Zapatero, posiblemente el peor presidente de la reciente historia de España, y mira que el listón esta bajo.

Nos esperan muchas tardes de gloriosas tonterías, Madrid, Barcelona o Valencia, son serias candidatas a convertir a España en un gran circo, en una perpetua payasada, puesta en escena por unos sectarios indocumentados, cuyas señas de identidad son la mentira,  la tergiversación y la manipulación de un pueblo siempre muy predispuesto a dejarse engañar.

La duda, la pregunta, el interrogante es saber si esto será una situación retornable. Todos sabemos el gran apego que tiene el comunismo disfrazado al poder y lo que le cuesta dejarlo después.

Se lo dice Javier García Isac / Una Hora en Libertad

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