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Legalidad y ética definen al Compliance Officer, cada vez más imprescindible en las empresas

En España, aunque con cierto retraso, cada vez estamos más familiarizados con la figura del compliance officer o especialista en cumplimiento normativo en las empresas, no solo en el ámbito legal sino también en el ético.

Esta figura nace en el entorno financiero anglosajón, caracterizado por su necesidad de adaptarse a una regulación bastante estricta. En nuestro país, tradicionalmente eran los consultores legales los encargados de asesorar a las empresas en los ámbitos de cumplimiento, pero la figura del especialista en compliance va más allá, porque no solo se ocupa del entorno legal, sino también de todos los aspectos que requieran de una ética empresarial. Y es que, una acción llevada a cabo por una empresa puede ser legal, pero no ética y cada vez se exige más a las compañías cumplir, no solo con sus compromisos jurídicos, sino también con los éticos y de responsabilidad social corporativa.

EMPRESAS DE CUALQUIER SECTOR Y TAMAÑO

Este perfil laboral comienza a implementarse en España en grandes corporaciones que tienen su matriz generalmente en Estados Unidos, donde la figura del compliance officer es ya de largo recorrido. Si bien, sobre todo se ceñía a las labores de los departamentos financieros, cada vez se ha ido extendiendo más a otras áreas en empresas de cualquier sector. Así, podemos encontrar responsables de compliance específicos para cada departamento. Otras empresas que implementaron esta figura en España fueron también las grandes corporaciones que trabajan mucho con clientes, proveedores y stakeholders de países con gran cultura de compliance y se vieron en la necesidad de introducirla.

Pero, el acontecimiento crucial que marcó un antes y un después en la demanda de figuras expertas en compliance fue a reforma del Código Penal de 2010, que introdujo en España la responsabilidad penal de las personas jurídicas. Es decir, con este reglamento se puede hacer responsable penalmente a una persona jurídica por delitos cometidos en su nombre, por su cuenta o por sus representantes, pero también si se justifica que en los hechos que causan dicho delito no hubo el control requerido. Es decir, la empresa no solo podía incurrir en sanciones económicas, sino también en penales. Recientemente se modificó esta norma convirtiéndose en algo más flexible, de tal forma que la persona jurídica puede evitar la responsabilidad penal siempre que pueda probar que antes de cometer el delito se llevaron a cabo medidas de control. Este hecho ha convertido en fundamental al sector del compliance, no solo en las grandes compañías, sino cada vez más en pequeñas y medianas empresas.

PERFIL DE COMPLIANCE OFFICER

El compliance officer puede estar en la plantilla de la empresa y ocuparse del cumplimiento normativo general de la misma, pero pueden existir también varios expertos en compliance en los distintos departamentos. Otra opción es contratar los servicios de compliance a una empresa externa especializada. Todo dependerá del tamaño, sector y capacidad económica de la empresa.

Capacidad de identificar riesgos, prevenir, asesorar y resolver son solo algunas de las funciones del especialista en compliance, por lo que el perfil de esta figura es multidisciplinar pues, además de la jurídica, son muchas las áreas que tiene que dominar. Cada vez existen más cursos de posgrado en España para formarse en esta profesión tan demandada.