Los debates y la nueva libertad de expresión
Jacobo Pérez. Los debates radiofonicos y televisivos se han convertido en un espacio de libertad de expresión. Ejemplo son las fabtasticas tertulias del YA que presenta José Luis Orella. Pero la que más está llamando la atención es El Gato al Agua de los jueves, con la habitual presencia de lo que podriamos llamar libre pensadores dentro del sistema. Alejo Vidal Quadras, un relativo libre pensador dentro del PP que en lugar de hacer las Américas, hace las Europas; Maria Conde, cuyo club de fans de independiente sigue en aumento; Antoino Miguel Carmona, un rara avis dentro del PSOE y gran sparring; y el periodista Eduardo García Serrano, quien se lleva el gato con los votos por sms de la audiencia y que en las ultimas temporadas fue presentador del programa La Quinta Columna auspiciado por el partido social cristiano Alternativa Española.
Este mix hace de la libertad e independencia de sus tertulianos, un programa de auténtico gozo para el espectador.















Por eso hay que pedirles que no se molesten y que se apeen del burro; que admitan, por favor, que las medidas aplicadas hasta ahora no han dado resultado. Que dejen de engañarse y engañarnos creyendo que las cifras experimentaran una mejoría en breve.

Y si el Cardenal Rouco decía que “la advertencia la hacía Juan Pablo II no contra la democracia, sino precisamente en favor de ella”, podemos decir que el recuerdo hoy de esta advertencia es seguramente el gesto más importante para rescatar la débil democracia española.
Hay frases, sentencias, principios, imágenes, que te acompañan allá donde vayas. Una de esas sentencias define, como pocas, el sentimiento aristocrático de la vida. 


