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Los viernes, en DiarioYa.es, el mejor análisis deportivo con M.A.Guijarro

 Yo soy español

El fútbol es un estado de ánimo. Bueno, el fútbol y cualquier acto de nuestra vida. Un día gris puede convertirse en soleado según nos encontremos nosotros. Cualquier adversidad se afronta de manera diferente según nos veamos frente al espejo. Eso sin duda pensó durante mucho tiempo Luis Aragonés. Sabía que tenía en sus manos una generación de jugadores con un don especial para manejar la pelota. La superioridad física de otras selecciones podría ser contrarrestada por el toque y la calidad. Sin embargo, la fase de clasificación y los días previos al inicio del campeonato fueron grises.

Pero efectivamente, el fútbol, menos mal, es un estado de ánimo y a las críticas, muchas veces desaforadas y al comportamiento, muchas veces inoportuno del propio seleccionador, se unieron los detalles necesarios para el triunfo. Los pormenores son importantes en cualquier campeonato, una decisión del colegiado, un balón al palo, una genialidad del rival o un error propio hacen que la historia se escriba de otra manera. Pero esta vez no, esta vez, todo se conjugó para ganar y demostrar que jugando bien también se triunfa.

La victoria de España en la Eurocopa ha sido una bocanada de aire puro al endiosado espectro futbolístico. La racanería de alemanes o italianos han sucumbido ante una propuesta atractiva de presente y futuro . Quizá haya que darle las gracias hasta a Koeman por haber apartado a Albelda –no tengo nada contra él, que conste - y haber puesto en el camino a Marco Sena. Quizá hay que dar las gracias a la cabezonería de Luis en el asunto Raúl para que el grupo humano fuera una piña, (sinceramente creo que Raúl también habría aportado su granito de arena).

Sea como fuere, lo cierto es que somos campeones de Europa, que tenemos una generación de futbolistas que se han destapado con un estilo de juego que cuando se hace bien es casi insuperable, que han desterrado los miedos a los famosos cuartos, que ya nadie podrá acusarnos de no haber ganado nada, que se ha conseguido quitar el complejo de la sociedad de nombrar en voz alta la palabra España y sobre todo la de sacar a la calle sin miedos la bandera nacional.

El fútbol es un estado de ánimo y ese estado se ha colado en cientos de corazones que se echaron a la calle olvidándose de la crisis a gritar con orgullo aquello de “Yo soy español”. Reconozco que nunca había visto a tanta gente joven, y no tan joven, enarbolando la bandera española por las calles y confío en que esa unión no sea flor de un día y que sigamos sintiéndonos orgullosos de ser españoles.

Creamos en este equipo independientemente de quien lo maneje, hagamos que esos estados de ánimo sigan marcando nuestro futuro ahora que ya tenemos algo de lo que presumir. Que el espíritu que nos contagió el baloncesto, Fernando Alonso, Rafa Nadal y tantos otros vaya de la mano con el fútbol para que caminemos sin complejos y con el ánimo por las nubes, nos lo merecemos.

 

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