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tribuna

Mayor Oreja debería reflexionar sobre las lentejas

Francisco Torres. 4 de junio. Ese candidato al que tanto preocupa que las menores aborten sin  permiso de sus padres, pero que no parece preocuparle que aborten si tienen ese consentimiento... 

Ese candidato al que tanto preocupan nuestras raíces cristianas pero que, tal y como apunta el informe de Profesionales por la Ética, ha eliminado de su programa electoral hasta la cita que sí figura en la declaración del Partido Popular Europeo…

Ese candidato que habla de principios y valores, con beatífica faz, que dice estar -a título particular- contra la ley del aborto de 1985, pero que está en un partido que defiende esa ley...

Ese candidato, responsable del grupo parlamentario del PP en Estrasburgo, que en la última legislatura ha votado en un 70% de las ocasiones lo mismo que el PSOE. Ese candidato que ha estado de acuerdo con el PSOE a la hora de robar a los españoles la posibilidad de pronunciarse sobre el Tratado de Lisboa...

Ese candidato que estuvo de acuerdo con el PSOE a la hora de pedir el Sí al Tratado Constitucional que implicaba el reconocimiento del aborto como un derecho, de las bodas gay, de la investigación con embriones y abría la puerta a la Eutanasia, pero que obviaba derechos sociales como el de la vivienda...

Ese candidato, jefe del grupo parlamentario, que fue incapaz de imponer la disciplina de voto, que en otras ocasiones ni discute, cuando se trataba de rechazar la consideración del aborto como un derecho…

Ese candidato que también está preocupado por la distribución sin receta de las píldoras abortivas que su partido, y por tanto él mismo, legalizó…

Ese candidato que se ha esforzado a la hora del “y tú más” en su inexistente debate con los socialistas en esta campaña...

Ese candidato que un día se acordó de que los intereses españoles se defienden en Estrasburgo y acusó al socialismo de no defenderlos cuando, por ejemplo, ambos se olvidan sistemáticamente de los agricultores españoles y son incapaces de replantear la necesidad de recuperar soberanía económica y desarrollar, otra vez, el sector agroalimentario que ambos contribuyeron a desmantelar; lo mismo que hicieron con nuestra industria naval...

Ese candidato que habla de Principios y Valores pero que ha escogido como lema el de “soluciones” que es una falta a la verdad porque sólo muy tangencialmente desde el Parlamento Europeo se pueden dar soluciones a la crisis económica y especialmente a la crisis económica española…

Ese candidato tan original que coincide con López Aguilar a la hora de dar la máxima razón para votarle: podemos y vamos a salir de la crisis...

Ese candidato, que se contenta con ser candidato y encargado de no sabemos qué en el Partido Popular Europeo, que asume su papel de arrastra votos entre electorado católico español para después contribuir a ir contra sus principios…

Ese candidato tan importante y destacado cuyas opiniones han sido desplazadas por lo que diga Mariano Rajoy, que es quien parece que se presenta a las elecciones...

Ese candidato es Mayor Oreja.

A Mayor Oreja le ha preguntado en el programa de máxima audiencia de la COPE, el periodista Federico Jiménez Losantos, sorprendentemente o no, por sus razones para “votar al PP y no a AES”. Y el gran Mayor Oreja ha recurrido a lo único que podía recurrir: al voto útil. Su argumentario no da para más. No puede debatir con AES. No puede ignorar todo lo anteriormente escrito. A los oyentes de la COPE sólo les puede decir “votadme porque soy la única opción con posibilidades. No hay que estar en política de forma testimonial”.

Y tiene razón Mayor Oreja en una cosa: defender los Principios de verdad, y cuando decimos Principios y Valores todos entendemos que nos referimos a los que surgen del cristianismo, sin reserva mental alguna, considerando que esos Principios Innegociables de los que habla Benedicto XVI son eso, innegociables, significa quedar en la orilla de lo testimonial. Son Principios que no se pueden defender a medias o reducir en nombre del consenso, como hace el Partido Popular y, por tanto, el señor Mayor Oreja.

La diferencia estriba en que el señor Mayor Oreja, para ser la “única opción con posibilidades”, para seguir siendo el figurón que es, prefiere obviar el testimonio, practicar la reserva mental y cambiar los “Principios Innegociables” de Su Santidad Benedicto XVI por el plato de lentejas del sillón de Estrasburgo.

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