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Diario YA


 

la Iglesia que a él pertenece sólo se abre los domingos

Mis queridas hermanas Clarisas

Daniel Ponce Alegre. Teólogo y Antropólogo. Ex miembro de la Curia Valentina. La Trinidad y La Puridad son los nombres de los dos Monasterios, situados en la ciudad de Valencia, de la Orden Monástica Contemplativa y de Clausura de las Clarisas, pertenecientes a la Familia espiritual cristiana de San Francisco.
Los vecinos del barrio valenciano de Sagunto, en el que se encuentra localizado el primero de estos Monasterios, y los amantes del patrimonio histórico valenciano, se han encomendado al Papa Francisco para que medie y busque una solución al Convento de la Trinidad que lleva 10 meses cerrado y sin monjas que lo habiten y se dediquen a la oración por todos, al estudio y contemplación de Dios, y sean un referente para todos nosotros de la vida dedicada sólo a Dios Padre por medio de nuestro Señor Jesucristo y con la ayuda del Espíritu Santo.
En este Monasterio se podía acudir, mientras estaba abierto, al Oficio Diario y a la Eucaristía, siendo un reconstituyente, para los fieles cristianos, en este mundo difícil, crítico y sin Dios.
El Colectivo Vecinal antes mencionado se ha constituido en la Asociación de Amigos del Monasterio de la Santísima Trinidad y sus componentes aseguran que después de casi un año de espera, se han visto obligados a escribir una carta al Papa, " puesto que en este tiempo el Arzobispo de Valencia, D. Carlos Osoro Sierra, ha sido incapaz, o no ha querido
encontrar una solución ".
Siendo cierto que el Monasterio de la Trinidad lleva casi un año cerrado y que la Iglesia que a él pertenece sólo se abre los domingos para que celebren el Oficio los fieles de la comunidad católica ucraniana que viven en Valencia y que están celebrando dicho Oficio desde tiempos de D. Agustín García Gasco, Arzobispo de Valencia antes de Osoro, lo más exacto es decir que el problema del Monasterio de la Trinidad, que tiene que ver con que no hay vocaciones, se estaba empezando a solucionar por parte de D. Agustín con la búsqueda de otras monjas clarisas que pudiesen venir a Valencia desde otras partes de España, y a nivel internacional se estaban teniendo contactos con la Casa General de las Clarisas en Roma para que si fuera necesario se trajesen monjas ya profesas o novicias de otras partes del mundo como África o Asia a Valencia o incluso convertir el Monasterio en la Casa para las postulantes o novicias de primer año de la Orden en Valencia.
Esto lo sé de primera mano pues en ese tiempo yo aún estaba en la Secretaría Particular del Cardenal- Arzobispo de Valencia D. Agustín García Gasco y todo quedó paralizado con la llegada de Osoro, el problema se dejó abandanado, murieron en esos años varias monjas clarisas que habían dedicado más de 40 y 50 años, se dice pronto, a la oración, y aconteció lo que Osoro sabía que tenía que pasar que las monjas que quedaron no podían ya atender el enorme Monasterio en el que vivían a pesar de la ayuda de sus hermanas de la Puridad y de algunos voluntarios.
Cuando se cerró el Monasterio la solución que buscó Osoro fue intentar traer, como lo ha echo en otros casos de los que hablaré en otra ocasión, a unas religiosas de nueva ola argentinas que no sólo no son contemplativas sino que no respetaban el espíritu del Monasterio que lleva ocupado por las Clarisas desde 1444.
No consiguió Osoro esto pues se encontró con la oposición de las santas Clarisas, de los vecinos y de la ley pues está registrado en la última voluntad de la Reina María Cristina, hija de los Reyes Católicos y esposa de Alfonso el Magnánimo, que " el Monasterio fuera siempre un Convento de Clausura y residido por la Orden de las Hermanas Clarisas ", este es el legado histórico de una Reina cuyos restos reposan en el Monasterio de la Trinidad como propietaria que era del complejo monástico.
Lo más grave de todo es que me consta, al igual que les consta a los vecinos, que hay monjas de las clarisas dispuestas a habitarlo pero que hasta ahora Osoro se había obcecado con estas religiosas argentinas y también admitía la opción de otras brasileñas del mismo cuño, no contemplativo ni de clausura.
El día de la festividad de Santa Clara, de este año, se ha tenido que celebrar por las Clarisas sin estar ellas en el Monasterio por primera vez desde 1444, este es el respeto a la Tradición, a la Vida Consagrada Contemplativa y a las hermanas Clarisas del Obispo Osoro.
¡ Pido a Dios Padre, por medio de Nuestro Señor Jesucristo, que D. Antonio, el actual Arzobispo de Valencia, permita a las Clarisas cumplir con su Vocación y que nos deje a los valencianos disfrutar de los privilegios espirituales que proceden de ellas y de su oración y presencia!.

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