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reciente decisión del Tribunal Constitucional de Polonia de restringir el aborto en los casos de anomalías fetales

Paganismo de género contra la herencia de San Juan Pablo II

José Luis Orella
La reciente decisión del Tribunal Constitucional de Polonia de restringir el aborto en los casos de anomalías fetales, qué en el caso del año pasado, fueron 1074 de los 1100 abortos provocados en Polonia, ha dado la oportunidad esperada por la oposición y los grupos de presión abortistas para generar una ola de protestas violentas, que ya en el pasado impidió la restricción del aborto. El Tribunal Constitucional ha logrado hacer prevalecer el derecho innato de la persona, que es el derecho a la vida, algo cuestionado en el resto de los países europeos, a pesar de que las pruebas científicas ya hayan resuelto cuando se produce el origen de la vida en la persona.
Sin embargo, en el centenario del polaco más internacional de todos los tiempos, San Juan Pablo II, sí que había un fuerte interés por eliminar su legado de Polonia como del resto de Europa. La defensa de las raíces cristianas de Europa, ha sido combatida esencialmente por los grupos liberales y de izquierda del arco político europeo, que han promovido una lucha agresiva en contra de la familia natural, como estructura básica de la sociedad.  La epidemia de Covid-19 ha favorecido que en los países germánicos se haya procedido al abandono de los mayores de su atención médica, a causa de su no utilidad para la sociedad.
Polonia, con unas instituciones gobernadas democráticamente por políticos que defienden el legado cristiano de su herencia cultural, que defendieron ante el nazismo y el comunismo, se ven sobresaltados por un intento de revolución de color. El lobby de género, que intenta secuestrar un feminismo que fue pionero en la lucha por la igualdad en Polonia, pretende desarraigar al país de sus raíces cristianas usando una simbología pagana de tristes recuerdos. La runa Sigel, que simboliza el sol y a la diosa Sunne, fue usada por las SS (Schutzstaffel), su forma de rayo que acababa con su fuerza el mundo antiguo. El uso del símbolo en el momento actual tiene todo su significado, incluso cuando algún periodista del semanal Do Rzeczy, advirtió el uso de imágenes de la cartelería de propaganda nazi, de forma modificada en la campaña a favor de las protestas contra las iglesias católicas. Sin embargo, si en Chile, la izquierda ha podido visualizar su fuerza social con la quema de templos católicos, en Polonia no ha sido posible. El ejecutivo polaco llamaba a la defensa de las iglesias, y estudiantes, trabajadores, aficionados al fútbol, se constituyeron en improvisados protectores de las iglesias. Algunas de ellas, como la conocida Iglesia de San Alejandro, situada en plaza de las Tres Cruces (plac Trzech Krzyży) del centro de Varsovia fue acometida por incontrolados, con la total pasividad de la autoridad municipal, en manos del candidato perdedor de las elecciones presidenciales, Rafał Trzaskowski. El alcalde de la capital se posicionó de forma clara a favor de restringir el derecho a la vida, como hasta entonces había existido.
El aborto fue introducido en Polonia por las autoridades de ocupación alemanas, para favorecer una reducción de la población eslava, mientras estaba prohibido para las madres de ascendencia germánica. En el periodo dictatorial comunista, el aborto fue fomentado por criterios ideológicos como elemento contraceptivo para romper los códigos morales católicos. En la democracia, la lucha por el derecho a la vida ha sido considerado uno de los últimos objetivos para restituir una democracia plena a una sociedad libre. En el momento actual, el movimiento de género amenaza con devolver a la obscuridad a una de las sociedades libres de vanguardia.
 

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