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Algeciras tiene importantes problemas, en general los mismos que el resto de España

PODEMOS, la impostura, también en Algeciras

Sergio Salado Castilla. 03/01/2014. Ha aparecido en la prensa comarcal la noticia de la constitución de PODEMOS ALGECIRAS como partido político. Se dice en la misma que PODEMOS ALGECIRAS aspira a constituir una agrupación de electores para participar en los próximos comicios municipales. Se une con esto Algeciras a ese número creciente y ya numeroso de ciudades en las que está presente semejante partido político y para someterse al escrutinio electoral.
PODEMOS, partido político presentado como continuador, en la esfera de la política y de los partidos, de los “indignados” del 15M del año 2011, no es en realidad nada más que parcialmente representante de aquella concentración, que no movimiento, del 15M, en todo caso sumamente heterogénea y en absoluto reducible a una única categoría ideológica, por amplia que esta se tome. El rechazo a la casta (política) y a su corrupción, así como a determinados aspectos y, sobre todo, consecuencias del régimen instaurado con la constitución de 1978 es un mínimo común denominador demasiado amplio.
PODEMOS es noticia por su éxito en las elecciones europeas de mayo del año pasado, en las que logró más de un millón de votos, casi el 8%, y  5 escaños. Es también noticia porque sucesivas encuestas sobre voto futuro le otorgan un creciente favor popular. Las declaraciones políticas y programáticas de algunos de sus cuadros, aunque generalmente declaraciones más reformistas que antisistema, también han generado muchos titulares. Entre el resto de partidos políticos se ha desarrollado una verdadera preocupación por el ascenso de PODEMOS. La izquierda habla de PODEMOS como de advenedizos poco serios, nada experimentados, de verbo encendido pero de escasa efectividad real. En definitiva, los califica de amateurs de la izquierda política, competidores falaces de la izquierda real, esta última representada, al parecer y según este relato, por los partidos tradicionales de izquierda, especialmente PSOE e Izquierda Unida. La derecha política se alarma ante las propuestas más radicales de PODEMOS, algunas pocas de ellas auténticas utopías, y advierte de una venezuelización o cubanización del país. La derecha económica, en cambio, no parece estar nada inquieta por la irrupción de PODEMOS, y en prensa están las declaraciones de una de las más importantes representantes de la Alta Finanza en España para corroborarlo.
El ascenso de PODEMOS preocupa a la casta política ya instituida, pero realmente no por razón distinta a la de la parte del botín político que los puestos políticos representan, muchos de ellos auténticas sinecuras, y que deberán compartir con PODEMOS. ¿Significa esto que la casta política se ve obligada a ceder parte de estos puestos a un partido político que no es casta? No, pues PODEMOS también es casta, más en concreto casta universitaria. El éxito de PODEMOS representa entonces la irrupción en la esfera política de una parte de la casta hasta ahora concentrada en el mundo universitario. Nada más, poco más. Y esta casta viene con sus vicios. Decir universidad española es decir, ante todo, endogamia, nepotismo, personal, especialmente el profesorado, todo emparentado, o sea, corrupción. El triunfo de PODEMOS sigue siendo el éxito de la casta. Tendrá, eso sí, consecuencias reales en la universidad: determinados cuñados, primos, hijos y hermanos, excluidos hasta ahora del reparto de puestos en tan egregia institución accederán a los mismos, los que dejen libres los nuevos electos, si es que lo hacen. Significa, en segundo lugar, ideología, ideología y más ideología, elogio teórico de la tolerancia sumado a intolerancia práctica en cuanto son planteados ciertos temas y enfoques disidentes con la corrección política que en la universidad se imparte. Significa también ramplonería en los programas de estudios y bajo nivel en general. ¿Es todo eso lo que nos van a traer estos de PODEMOS desde su universidad?
Algeciras tiene importantes problemas, en general los mismos que el resto de España: intensa erosión de la familia, uno de los pilares esenciales de nuestra sociedad, aguda crisis de valores así como extensión de determinados contravalores propios de ideologías fomentadas hasta hartar por instituciones públicas y privadas, tales como el feminismo o el homosexualismo, creciente desigualdad social, degradación de nuestra identidad y autoctonía, pobreza, corrupción y un largo etcétera. PODEMOS con su programa no va ser la formación política que dé solución a ninguno de estos problemas. Las propuestas de PODEMOS en todo caso agravarán todos estos problemas. Eso, naturalmente, no significa que no triunfe, pues la combinación de novedad, siquiera aparente, y demagogia siempre ha ejercido una irresistible atracción sobre las masas.

 

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