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Santa Teresa de Jesús:

Primer Centenario de Virtudes del Cuerpo de Intendencia

Daniel Ponce Alegre. Teólogo y Antropólogo. Este año 2015 es un año muy importante, ya que se Conmemora el V Centenario del nacimiento de la Santa Avilesa, Teresa de Jesús, monja carmelita descalza y Doctora Universal de la Iglesia, y también es el I Centenario de la santa como patrona del Cuerpo y Tropas de Intendencia Militar, sean estas líneas para dar a conocer cómo se gestó este patronazgo, modelo de virtudes castrenses y humanas, cristianas, que han configurado a la Intendencia Militar del Reino de España.

Aunque la administración militar española es tan antigua en sus funciones como el propio ejército permanente, que se crea a finales del siglo XV con los contadores de las compañías de Guardas, no es hasta mediados del siglo XIX cuando el Ejército siente la necesidad de tener entre sus filas un Cuerpo, de carácter militar, especializado en las funciones de contabilidad, contratación, gestión y asesoramiento económico, así como las de fiscalización y control interno, a las que se añaden de inmediato otras, que hoy día calificamos de carácter logístico, como son el abastecimiento y el transporte.

Estas últimas constituyen la verdadera razón de la militarización de los dos cuerpos existentes con anterioridad, el Cuerpo Político de los Reales Ejércitos, dependiente de la Hacienda pública, y el Cuerpo de Cuenta y Razón de Artillería, ambos de carácter civil que, a partir de 1853, se fusionan en uno solo, con la denominación de Cuerpo de Administración Militar. Su nacimiento va acompañado de la creación de una Academia de Administración Militar para la formación de los futuros oficiales del Cuerpo, la cual se establece en Madrid, primero en la C/ Alcalá y después en la Pz. de los Mostenses. Unos años más tarde la Academia se trasladó a Ávila, según los documentos de la época " para evitar las distracciones " que la Sede de la Academia en la Corte llevaba inherentes .

La elección de la capital castellana fue muy inteligente, pues el rigor climatológico, el carácter castellano y las dimensiones de la población en esa época garantizaban esa carencia de distracciones y la facilidad con que los cadetes podían concentrarse en sus tareas de formación; una pequeña nota personal da fe de este hecho pues en mis estancias castellanas anuales, durante los últimos 10 años ,en Palencia y Burgos, en los Monasterios de San Isidro de Dueñas de la Orden del Císter y en el de Silos, así como en la Cartuja de Miraflores respectivamente, la reclusión, el silencio y la austeridad son amigas inseparables de la virtud académica, humana y divina que son el mejor fundamento para todo cadete, novicio o aprendiz. Estas características de la capital avilesa contribuyeron a establecer una estrecha relación entre, por una parte los abulenses en general y sus autoridades en particular y, por otra los profesores y los alumnos de la Academia, simbiosis ésta que aún perdura, con lo que el nuevo centro de enseñanza se impregnó de las costumbres y tradiciones de la ciudad que los acogió.

En 1890 dos profesores, Ángel de Diego Capdevilla y Eduardo de la Iglesia sugirieron la idea de declarar a la santa como patrona del entonces Cuerpo de Administración Militar, dada la vinculación de la Academia con la ciudad, que ya tenía a la santa como patrona, y estimando que las prendas que adornaban a la santa podían ser un buen espejo en el que los oficiales del Cuerpo se viesen reflejados. La exposición de motivos del Real Decreto de 29 de diciembre de 1852, por el que se creó el Cuerpo de Administración Militar contiene frases que nos hacen vislumbrar el anhelo corporativo de contar con la santa como patrona del Cuerpo: " ... la Administración militar toma al soldado bajo su tutela desde que sale del hogar paterno para asistirle en su estado de salud, cuidarle y curarle en sus dolencias... ". La Conmemoración del IV Centenario del nacimiento de Santa Teresa en 1915 dio pie a que el Director de la Academia, subintendente D. Ángel de Aizpuru y Mondéjar, elevara la propuesta al Intendente General D. Joaquín de Soto, para designar a Santa Teresa de Jesús como patrona del Cuerpo de Intendencia. Rezaba del siguiente tenor: " Es justísimo que los alumnos de esta Academia tengan una especial predilección por la santa. Es tan interesante, tan avalorada de virtudes, tan bella, tan sublime la historia de esta santa, honra de la patria y admiración de todos cuantos han pasado por esta Escuela Militar, sin excepción, han vigorizado y robustecido aquí su Fe, con el alto y levantado ejemplo de tantas virtudes, ya en la soledad de la casa que meció su cuna, ya públicamente, en formación, rindiéndole honores, por privilegio que disfruta, satisfecha, esta Academia, de muchos años atrás.

Las aspiraciones, ideales, ansias y anhelos más constantes de todos son desde hace tiempo honrarse con la proclamación de santa tan netamente española para patrona insigne del Cuerpo de Intendencia, poniéndonos bajo su protección, admiración, inmensa valía y ante su tenacidad santificante en el Nombre de Nuestro Señor Jesucristo ". Como conclusión, la santa es calificada de andariega, por los largos caminos recorridos al compás de sus fundaciones o visitando a sus hermanas, del mismo modo que los intendentes han recorrido otros caminos con el espíritu que relata el Discurso del General Millán Astray, con motivo de la Entrega del Estandarte a la 2ª Comandancia de Tropas de Intendencia, de Sevilla, en 1930: " ...si sus armas no han de herir, su su marcha a la muerte ha de ser silenciosa, si su gloria está en morir por llevar el pan y el agua a sus hermanos, si sus héroes más preciados sólo han de figurar en la sublime letanía de los soldados desconocidos.

Si así se gana un Estandarte, yo os aseguro, soldados de Intendencia, que al igual que todos, os vi ganároslo cuantas veces os encontré en el combate ". Sea, el Conmemorar este I Centenario de la santa patrona del Cuerpo de Intendencia, la ocasión propicia para profundizar en su mensaje, en su riqueza espiritual y en la Fe en aquél que motivó la vida entera de esta santa, la Fe en Jesucristo nuestro Señor, el Suministrador e Intendente Único y Definitivo del Pan y Agua de Vida Eterna, el Enviado, como Rey, por Dios nuestro Padre, Jahvé de los Ejércitos, hasta la Vuelta de Él con poder y gloria eternas y para siempre. Amén.

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