Producir con menos recursos
José Morales Martín
Tras al fin y al cabo -polémica sobre sí o no a los OGM-, la pregunta que quizás debemos poner sobre la mesa es: pueden contribuir las plantas transgénicas al desarrollo de una agricultura sostenible? La respuesta es: SÍ.
Uno de los problemas más importantes de la agricultura intensiva es el impacto ambiental que provoca la utilización masiva de fertilizantes químicos, insecticidas, fungicidas, herbicidas... que contaminan terrenos y acuíferos. Desde que la agricultura existe los productores han pedido plantas más vigorosas que necesiten menos tratamientos con productos agroquímicos. Y esto es posible con la ingeniería genética, puesto que nos permite introducir en las plantas de cultivo los genes que las hagan resistentes a plagas de insectos y otros animales o a enfermedades y por lo tanto generar nuevas variedades que permitan a medio y largo plazo una agricultura más respetuosa con el medio ambiente.
Cuando se hayan identificado los genes de las plantas que nos permitan reducir el volumen de fertilizantes o que hagan la planta resistente a una plaga, al calor, a la sequía... Qué ingeniero agrícola dudará a la hora de incorporarlos a los nuevos cultivos? Quienes negará al labrador el derecho a tener una explotación viable, a ganarse la vida, a producir alimentos?
Los detractores de los OGM se amparan a menudo en la contaminación genética. La contaminación genética se produce cuando el polen de una planta transgénica fecunda una que no lo es. Pero lo cierto es que hoy en día disponemos ya de estudios muy prestigiosos en los que se pone de evidencia que la coexistencia de plantas transgénicas y las que no lo son es posible. Y algunos de estos estudios están incluso desarrollados a en nuestro país por el IRTA.















Por eso hay que pedirles que no se molesten y que se apeen del burro; que admitan, por favor, que las medidas aplicadas hasta ahora no han dado resultado. Que dejen de engañarse y engañarnos creyendo que las cifras experimentaran una mejoría en breve.

Y si el Cardenal Rouco decía que “la advertencia la hacía Juan Pablo II no contra la democracia, sino precisamente en favor de ella”, podemos decir que el recuerdo hoy de esta advertencia es seguramente el gesto más importante para rescatar la débil democracia española.
Hay frases, sentencias, principios, imágenes, que te acompañan allá donde vayas. Una de esas sentencias define, como pocas, el sentimiento aristocrático de la vida. 


