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Diario YA


 

Continurá la senda

Puro teatro

Carlos Salgado. Resulta casi cómico ver cómo el sr Rajoy defiende la unidad de España en las Cortes, pues carece de toda lógica convidar a la “comunidad autónoma catalana” a presentar una propuesta para la reforma de la Constitución o, lo que es lo mismo, abrir el maltrecho melón que provocó la creación de las “17 repúblicas coronadas”, abocándonos a este este desastre que se está volviendo incontenible.

 

La propuesta de Rubalcaba del federalismo, no resulta más que grotesta y, cómo suele parecer, malintencionada, pues de facto, habitamos un Estado federal, incluso con mayores competencias en manos de las CCAA que los "landers" alemanes. No sabemos si es cuestión de reír o de llorar, pues parece que están en otro mundo en otro planeta, en otra península…

 

¿Hemos llegado a un punto de no retorno? Esto es lo que pretenden afirmar los representantes del “Parlament” de Cataluña, a lo que yo respondería que el punto de no retorno hace muchos años, lustros, décadas, siglos, que se pasó y no fue precisamente al que ellos hacen referencia, sino a que España es lo que es, ni más ni menos, España sin Cataluña no es. Arrastramos mucha historia en la que personajes catalanes han luchado por España, incluso su mayor celebración, la Diada, convertida con la ayuda de la pasividad de muchos en la derrota de una guerra de secesión, resulta ser una guerra de sucesión al trono Español.

 

En definitiva, lo acontecido en el congreso en los diputados no es nada especial, sólo es más de lo mismo. La irracional propuesta de unos, el asentimiento de los otros, las palmaditas en la espalda que se dan por detrás y el proyecto de España naufragando por la inclusión de los que no pretenden estar dentro, la pasividad y tibieza a la que nos tienen acostumbrados y la desvergüenza de no reconocer lo que cualquier buen libro de historia le mostraría a nuestros hermanos catalanes.

La propuesta desde el gobierno: reforma constitucional; craso error, eso supondría reventar el melón ya rajado, aunque ha quedado patente que es necesaria y urgente la reforma de nuestra Carta Magna, no ha de hacerse con estas amenazas, ni con el peso que los partidos nacionalistas poseen en las cortes. El camino, una reforma profunda de la ley electoral donde cada voto valga lo mismo, no digo modificar la ley D’Hont, sino las circunscripciones y pasar a una única circunscripción y a partir de ahí podremos tratar de abrir y reparar el edificio que se agrieta por hacer unos cimientos demasiado rígidos para estar sobre una falla. Contundencia flexible, sí; maleabilidad descontrolada, no.

 

 

LEER LIBRO SOBRE LA CONSTITUCION DEL EMBAJADOR VELO DE ANTELO

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