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Qué hacer en Budapest

Viajar a Budapest es viajar a dos ciudades a la vez. Buda y Pest se sitúan cada una a una orilla del río Danubio y ofrecen una experiencia de la capital de Hungría muy distinta. Ahora bien, si se quiere tener una visión completa de la cultura y la vida aquincense, merece la pena invertir parte de la estancia en la localidad para visitar los dos extremos y conocer y admirar sus diferencias. No hay que olvidar, también, Óbuda, otra de las ciudades históricas que se unieron para formar Budapest.

La unificación no se produjo hasta 1873. Eso significa que cada parte tiene su propia historia y sus propias tradiciones. Puede que sea conocida por sus balnearios y su relación con la historia de la música clásica, pero la ciudad ofrece mucho más. En este artículo, te ayudamos a pasearte por las calles de Buda y Pest sin perderte ni un ápice de todo lo que esconden sus rincones y aprovechar la oportunidad de disfrutar como un auténtico húngaro.

Buda, el barrio señorial

Como capital histórica de Hungría, y pese a haber sufrido varias destrucciones a lo largo de los siglos, Buda tiene algunos de los edificios más espectaculares de la ciudad. Ejemplo de ello es el antiguo Palacio Real, ahora conocido como Castillo de Buda, que fue construido en una colina durante el siglo XIV y que en 1987 fue declarado Patrimonio de la Humanidad. La vista nocturna que ofrece es sin duda un buen escenario para una cita romántica.

La orilla oeste del Danubio es el lugar donde ir si se quieren experimentar las aguas termales de Budapest. No te será difícil encontrar uno de sus famosos baños en la Colina Gellért, donde también se encuentra la Ciudadela, un complejo militar del Imperio Habsburgo y otro de los miradores que todo turista debería visitar a su paso por la capital húngara. Muy cerca encontrarás parques que te acercarán a la naturaleza y a la paz de este distrito residencial.

Pest y la vida urbana

La mayor parte de la población aquincense vive en el otro lado del río, a la que se puede acceder desde Buda con el Puente de las Cadenas, uno de los símbolos de Budapest. Este puente colgante es el más antiguo de los varios que unen las dos ciudades históricas. Actualmente no es posible atravesar el original de 1849, ya que fue dinamitado durante la Segunda Guerra Mundial y reconstruido a finales de 1949, justo un siglo después de su inauguración.

Pasearse por Pest significa visitar la zona comercial principal de la capital, ya sea haciendo una parada obligatoria a los bulevares a la orilla del Danubio o admirar las bellas fachadas de los edificios neorrenacentistas que forman la Avenida Andrássy. No querrás perderte tampoco el Parlamento de Hungría, la Plaza de los Héroes ni, por supuesto, el barrio judío, que ofrece la posibilidad de visitar uno de los templos más bonitos de la Europa oriental: la Gran Sinagoga.

Date un capricho y disfruta de la comida tradicional húngara

Dicen que para conocer realmente una cultura, hay que probar su gastronomía. No hay excusa pues para no degustar alguno de los platos tradicionales de Hungría, como el Gulash, el estofado más típico del país cocinado principalmente con carne de res, patatas y vegetales. Quienes prefieran una opción con pescado y algo más picante disfrutarán de la sopa Halászlé. Otro primer plato delicioso sería la pasta Túrós Csusza con requesón y tocino.

Los húngaros también tienen su propia versión de comida rápida: los Lángos, que consisten en una masa frita que puede ir acompañada de queso, crema de nata o salsa de ajo. A los locales les gustan las especies como así lo demuestra el Paprikás Csirke, o pollo con paprika, otra receta nacional conocida internacionalmente. Para los más dulzones, será fácil encontrar el gran postre de la cocina húngara en las pastelerías de la ciudad: los Kürtöskalács.

La noche es para divertirse

La isla de Óbuda es el lugar perfecto para salir de fiesta. Llena de terrazas y discotecas de moda, esta parte de Budapest tiene oferta de diversión y jolgorio para todo el mundo. Puedes tomarte una copa en un barco navegando por el Danubio o visitar uno de los míticos “Romkocsmas”, un tipo de bar instalado en los antiguos edificios de guerra. No hay que olvidar el Festival Sziget, que tiene lugar cada año y cuenta con un cartel de artistas internacionales.

Otra opción es hacer una visita a uno de los casinos de la urbe, donde no deberás de preocuparte de si llueve o hace demasiado calor. Hay poco donde escoger, pero Las Vegas Casino Atrium Eurocenter o el Tropicana te parecerán un buen sitio para apostar mientras te diviertes con amigos. Si prefieres aprovechar tu tiempo en la ciudad en lugares más emblemáticos, ello no significa que no puedas jugar al póquer gracias a las plataformas en línea.