Rusia descarta que Georgia esté detrás del atentado en Vladikavkaz
Redacción Madrid. 7 de noviembre. La reanimación del conflicto oseta-ingush y la escalada de tensión en el Cáucaso son las hipótesis principales que se barajan hoy en relación con los posibles objetivos del atentado que ayer causó 12 muertos y 41 heridos en Vladikavkaz, capital de la república caucásica de Osetia del Norte.
Una terrorista suicida activó su carga explosiva en un minibús. La bomba, de potencia equivalente a 300 gramos de trilita y llena de piezas metálicas, detonó en pleno centro de la capital noroseta.
"Hay dos versiones principales: la desestabilización de la situación en el Cáucaso en general y la vuelta al conflicto oseta-ingush", ha declarado Alexander Bastrikin, jefe del Comité de Investigación adjunto a la Fiscalía de Rusia.
Las repúblicas de Osetia del Norte e Ingushetia mantienen un contencioso territorial acerca del distrito Prigorodni aunque esta disputa, que provocó víctimas y numerosos refugiados a principios de la década pasada, está congelada desde 1993.
Bastrikin, quien planea visitar Vladikavkaz el próximo lunes, reconoció que, de momento, "no hay motivos alguno" para ver una "pista georgiana" en lo sucedido.















Por eso hay que pedirles que no se molesten y que se apeen del burro; que admitan, por favor, que las medidas aplicadas hasta ahora no han dado resultado. Que dejen de engañarse y engañarnos creyendo que las cifras experimentaran una mejoría en breve.

Y si el Cardenal Rouco decía que “la advertencia la hacía Juan Pablo II no contra la democracia, sino precisamente en favor de ella”, podemos decir que el recuerdo hoy de esta advertencia es seguramente el gesto más importante para rescatar la débil democracia española.
Hay frases, sentencias, principios, imágenes, que te acompañan allá donde vayas. Una de esas sentencias define, como pocas, el sentimiento aristocrático de la vida. 


