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San Bruno y " las investiduras "... Nada nuevo bajo el sol

Daniel Ponce Alegre. Teólogo y Antropólogo. Delegado para Levante. Pocos, a lo largo de la Historia de la Iglesia, aún entre los santos reconocidos, viven con la fuerza y la determinación por mantener, o en el caso de haber sido manchada, por recuperar, la santidad propia y de la Esposa de Cristo, la Iglesia, es decir su limpieza frente a los diferentes tipos de paganismo o idolatría como el seguir a otros dioses o dejarse nublar por privilegios terrenales, con la que vivió Bruno de Colonia o Bruno de Reims, del que el Calendario Litúrgico de la Iglesia Latina señala el próximo día 6 como el día de su conmemoración.

De vez en cuando, según las necesidades por que atraviesa la Iglesia, el Espíritu suscita almas santas que, con su oración y su actividad apostólica, alimenten la vida de la misma Iglesia y mantengan viva y refulgente su santidad en medio de todas las decadencias morales que se producen, no fuera de la Iglesia de Cristo, sino en su seno y cometidas por sus propios miembros laicos y clérigos, y en especial obispos sin la fuerza procedente de Dios Padre, mediante su Hijo Jesucristo, para repudiar los sobornos y las prebendas, las " investiduras " y los reconocimientos seglares que sólo, en su posición de Pastor de Cristo, proceden de Satanás, el Tentador y Difamador. Bruno, hoy más actual que nunca, es uno de estos hombres, hermanos nuestros en Cristo, eminentes en virtud y fuerza del Espíritu que se enfrentaron a un Arzobispo corrupto que toleraba y practicaba la simonía y el reconocimiento a seres indignos dentro de la Iglesia, y no sólo eso sino que los ascendía en su posición y les otorgaba mayores prebendas.

Nacido hacia el año 1030, cuando la Iglesia aún era una en toda la Cristiandad y el oriente cristiano era visto como madre espiritual para muchos a través el ejemplo de vida de los Padres de la Iglesia, de los monjes del desierto de Egipto, Antioquía, Jerusalén, Alejandría, en tiempos del Gran Papa Gregorio VII, fue canónigo y maestre con lo que atrajo tras de sí a mucho discípulos amantes de la Verdad de Cristo, de su Reino Eterno y de la santidad de vida tan ausente en esos tiempos en la Iglesia. Una de esas plagas, junto con la inmoralidad sexual y diversas formas de paganismo que se habían mezclado con la Sana Doctrina, fue la de " las investiduras ". Manasés, pariente del rey de Francia, había conseguido simoníacamente la sede arzobispal de Reims. Estimulado por el ejemplo de Gregorio VII, y apoyado por el Legado de éste en Francia, a pesar de haber sido favorecido por el intruso arzobispo con el nombramiento de Deán de la Catedral, Bruno no dudó en enfrentarse con él, aún a costa de sus dignidades y de sus bienes, e incluso con peligro de su propia vida.

La lucha duró varios años, hasta que el Papa, después de haber depuesto al indigno Arzobispo le nombró su sucesor. Propuesto al papa por su Legado como uno de los dos hombres más a propósito para sustituir a Manasés, preferido por el Cabildo de Reims, Bruno aprovecha estos precisos momentos para poner en práctica un Voto a Dios Padre, mediante Jesucristo el Señor, que hiciera por los años de su lucha: abrazar la vida monástica plenamente. Así, cuando ha conseguido el triunfo, no para sí, sino para la Iglesia y para sus hermanos, abandona los frutos de la lucha, huye de los honores y se encamina al desierto de la vida solitaria y de oración para pedir misericordia por él, por los hermanos y " para la vuelta de su Señor en medio de la noche de este mundo bajo Satanás ". Entonces, algunos interpretaron esa partida como una deserción, como un declinar las responsabilidades, como una fuga cobarde.... Y hoy también algunos lo interpretan así, e interpretan de la misma forma a aquellos que siguen el ejemplo de vida de Bruno, y dejan en apariencia este mundo para servirle ocultamente y con vistas a la eternidad y no a las posesiones o privilegios temporales.

Mas la realidad de Bruno fue otra, y en medio de las luchas que tuvo que vivir y de las convulsiones y desórdenes que tuvo que presenciar, estimó de mayor utilidad para la Iglesia de Cristo, afligida y dilacerada, llevar una vida consagrada íntegramente al Señor en el silencio y la soledad, en la oración por el Reino y la penitencia por los hermanos, en expiación de los pecados de todos. Los que vivimos próximos a la Iglesia, hayamos hecho Voto a Dios de vida monástica como es mi caso o no, los que vivimos en su seno y vivimos nuestra vida de fe en Cristo Jesús en ella, y más aún los que conocemos desde dentro la vida jerárquica de la Iglesia, próxima al poder social y político, y en algunos casos mezclada con él, mediante el reconocimiento de privilegios o " investiduras " o la colocación en puestos dentro de la Iglesia entendemos a Bruno, pues conocemos de sucesos como, en la Valencia del Cardenal Cañizares, de los privilegios al expresidente Francisco Camps en la Universidad Católica de Valencia o al sacerdote José Luís Sánchez que tras haber estado con el cesado anterior rector de la UCV José Alfredo Peris, siendo su derecha y el cerebro, sigue no sólo en el puesto sino que se le dan nuevas responsabilidades por parte de su " padrino ", desde que estuvo de párroco en su pueblo cerca de Utiel, el Cardenal Cañizares, nombrándole para algo así como " una cátedra para la caridad ". Como comentó el anterior Gerente Juan Morote, cesado injustamente por Osoro y que Cañizares no ha recuperado: " sólo dos sueldos no auditaba como Gerente, el del Rector y el de José Luís Sánchez ", si el del Rector como publicó la prensa era de 130.000 anuales o casi 11.000 brutos mensuales, ¡piensen el del susodicho sacerdote!, que como decía mi querida amiga Gotzone Mora, cuando era Secretaria Autonómica de Inmigración de la Comunidad Valenciana: " le gusta estar siempre con Rafael Blasco, el Consejero de la Generalidad y con Josep Mª Felip, el Director Gen. de Inmigración "... el primero está en la Cárcel de Valencia y el segundo " colaborando " con la policía. Esta es la situación en la que se encuentra la Valencia actual, parecida a la Reims de Bruno, y no se hace nada desde dentro, sino que se dan pasos para consolidar el mal y la impiedad.

El nuevo Rector de la UCV, Ignacio Sánchez Cámara dijo el día de su Investidura: " no podemos permitir que los medios de masas indiquen el bien y el mal, y marquen la pauta a seguir ". Querido Rector sólo se me ocurre decirte: " que si vosotros no anunciáis las Buenas Nuevas, la Verdad de Cristo, las piedras lo harán ". Y yo me siento muy digno de ser piedra como lo es la Piedra Angular, Cristo, como Pedro y como Bruno. En otro artículo, Dios mediante, seguiré imitando a Bruno mediante la denuncia de " las investiduras ", e invito a todos los cristianos que amen la santidad como Cristo que también lo hagan, estén dentro o fuera de la Universidad Católica de Valencia, de Valencia y sean o no medios de comunicación de masas.

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