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Diario YA

SANTA CECILIA: LA GRAN MISA DE GOUNOD

Fidel García Martínez. La historia de santa Cecilia, está unida a la  música y al martirio. Incluso en estos tiempos en que los grandes valores culturales cristianos, especialmente la gran música desde el Gregoriano hasta la sublime polifonía de los grandes músicos españoles Vitoria, Morales, Salinas, Cabezón (…), apenas son interpretados y recordados,  sin embargo, no hay músico que se precie, por muy laicista que quiera presentarse, no deja de celebrar la festividad de Santa Cecilia. Durante estos días previos  a la fiesta de Santa Cecilia, agrupaciones grandes y pequeñas  preparan su particular homenaje a esta mártir, que según la tradición  se casó con un  joven  Valeriano, con quien le unió un amor tan grane que la misma noche de boda lo convirtió a la  Fe Cristina. Al ser su familia miembro de la aristocracia y próxima al entorno imperial, la conversión del joven  esposo Valeriano desató las iras persecutorias contra los cristianos. El emperador Marco Aurelio, un déspota con fama de ilustrado,  intentó que la joven esposa renegara de su fe. Todo inútil.  Decapitada: la sangre derramada se vierte por el suelo. Su cuerpo es recogido por los cristianos lo depositan  en una urna de ciprés. Catorce siglos más tarde se descubrió la tumba   la santa mártir tal como había sido enterrada. ¿Por qué es la patrona de la música? Este patronazgo fue establecido por el papa Gregorio XIII en 1594, alegando las siguientes razones: “Cecilia había demostrado una atracción irresistible hacia los acordes melodiosos de los instrumentos. Su espíritu sensible y apasionado por este   arte convirtió así su nombre en símbolo de la música”.
A santa Lucía le han dedicado composiciones musicales grandes compositores. Sin duda alguna la misa en su honor   obra del gran  compositor y director francés Charles Gounod es una las  misas más geniales. Profundamente católico, fue autor del célebre Ave María, inspirado en Juan Sebastián Bach (Clave temperato). La misa en honor de Santa Cecilia fue estrenada el 22 de noviembre de 1855 (día de su festividad).  Causó gran impresión en su tiempo no sólo por su perfecta armonía sino por su profunda inspiración litúrgica. Sigue formalmente las partes de la Misa (Kyrie,  Credo, Sanctus, Agnus Dei)  pero huye de la espectacularidad las grandes misas clásicas (Mozart) sin buscar efectos llamativos, sino provocar el sentimiento humilde de piedad. Además de esta Misa solemne en honor de Santa Cecilia, Charles Gounod es autor de numerosas obras de inspiración claramente católica (oratorios, motetes, réquiem…). Es también autor del  himno pontificio que suena en los grandes acontecimientos papales. Un gran músico para una gran Santa patrona  de la música.