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Diario YA

Sayfo: tercera cuchilla del tridente genocida cristiano

Daniel Ponce Alegre. Teólogo y Antropólogo. julio, 1915. En Midyat, la actual Turquía, alrededor de cien cristianos son sacados de la ciudad camino de la muerte.
De repente se oye el Kileli, tono agudo que producen las mujeres asirias desde el fondo de la garganta en momentos de gran júbilo.
Celebran que sus esposos van a dar la vida por la fe en Cristo, esa es la razón, que sin ser declarada de forma oficial por el gobierno musulmán otomano, todos conocen, los asesinados y los que son testigos del asesinato y martirio.
Masacres como esta se repitieron durante los genocidios cristianos de asirios y griegos, hermanos de los armenios, y que constituyen las tres puntas o cuchillas del tridente maligno y satánico que eliminó a casi tres millones de cristianos de rito oriental, hermanos nuestros, tan sólo durante el año 1915.
Todos estos cristianos fueron víctimas de una campaña de purga general de cristianos por parte de los nacionalislamistas turcos u otomanos para limpiar la Península de Anatolia de su población no musulmana, y en algunos casos no turca.
Entre 1915 y 1925 murieron casi 1.000.000 de cristianos asirios del sudeste de la actual Turquía y del norte de Siria e Irak. Entre ellos murieron 2 Patriarcas, 2 Metropolitas y 13 Obispos de varias iglesias. 21 diócesis dejaron de existir y la iglesia asiria del Oriente desapareció de Turquía.
Desde entonces para los asirios el año 1915 es Shato du - Sayfo, el Año de la Espada o simplemente, Sayfo.
Los gobernantes turcos aprovecharon la Primera Guerra Mundial para desencadenar el Sayfo con el pretexto de que los cristianos colaboraban con Rusia; y así era pues en Rusia, tal y como sucede hoy, estaba la garantía de supervivencia de estos cristianos de rito oriental hermanos de la Rusia Ortodoxa de los Zares, con imperfecciones como todo sistema humano.
Unas veces, las autoridades locales ordenaban masacres rápidas. Otras, se eliminaba primero a los líderes cristianos, a los hombres y a los jóvenes. Las mujeres, los niños y los ancianos eran deportados a modo de " tapadera " para eliminar a grandes masas de ellos como se estaba haciendo con los cristianos armenios. Obligados por el ejército y la policía a emprender a pie largas distancias y trayectos muy duros, la mayoría moría por el camino o a manos de las milicias y de los kurdos, cómplices en esto de sus enemigos turcos, y que ahora están experimentando a manos de islamistas en Irak, Siria y en otros lugares a modo de pago por su grave pecado.
Este hecho histórico, que es el denominador común en diferentes formas y grados desde que Cristo vino al mundo, es al mismo tiempo una prueba real de lo ciertas que fueron las palabras de Jesucristo poco antes de dejar a los suyos y volver al Padre: " este mundo os odia pues no pertenecéis a él "; pero también estas palabras son motivo de Esperanza pues a continuación dijo Jesús: " no os turbéis, yo he vencido al mundo ".
Sí, Jesús ha vencido a este mundo que " pertenece a Satanás y a sus demonios ", y en el que vivimos los cristianos de forma temporal hasta que él vuelva como Rey del Reino que todos los días pedimos en la Oración del Padrenuestro: " Venga tu Reino. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo ".
En ese Reino podremos ver a estos hermanos nuestros que murieron por ser seguidores de Cristo, y no por otra razón, y preguntarles sobre este suceso, aunque tal y como dice el libro bíblico del Apocalipsis 21: " las cosas anteriores no serán recordadas ni subirán al corazón ". Amén.

Etiquetas:religión