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Diario YA

STABAT MATER: “Una espada atravesará tu alma”

Fidel García Martínez. Catedrático Lengua Literatura Doctor Filología Románica. En la Semana Santa abundan las interpretaciones de las obras con las que los grandes músicos se han acercado a los misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo. Quizá el paradigma musical por excelencia sea Juan Sebastián Bach con sus memorables, profundas y piadosas Pasiones: la de San Juan y especialmente la de San Mateo (…).

Son meditaciones musicales basadas en el pietismo luterano que alcanza su máximo esplendor y belleza trágica. Un caso especial es el oratorio católico El Mesías de Händel que apenas se representa en Semana Santa y casi siempre en Navidad. Sin embargo es una obra claramente Pascual, siendo la II Parte la de la Pasión y Muerte, el doloroso epicentro que prepara el gran final de la Resurrección, con un dinámico y estremecedor Alleluia. Muchos y grandes músicos han centrado sus reflexiones melódicas de Semana Santa en los dolores de Nuestra Señora al pie de la Cruz: los grandiosos y llenos de ternura filiales que tienen como título recurrente Stabat Mater, imitando al origen de todos como es el medieval gregoriano, no superado por profundidad teológica y sencillez musical y que ha inspirado a todos los grandes compositores modernos especialmente italianos: Pergolesi, Bocherini, Vivaldi, Verdi (…), lleno de efectividad barroca y romántica o los más concentrados y emotivos como los más vanguardistas como el de Penderecki o Salvador Brotons.

En la actualidad, un compositor genial como Arvo Prät, sin duda el más grande de los vivos, pese a las sospechas de algunos compañeros de profesión por su ruptura de los modelos imitativos clásicos, ha intentado un acercamiento al Stabat Mater inspirándose en el gregoriano y en el minimalismo musical polifónico del que su más genuino y fecundo representante.

El Stabat Mater de Arvo Prät puede parecer un poco monótono en un principio y hasta simple, pero escuchado con atención sorprende por la capacidad de para aunar en un mismo fin: la meditación en los dolores de Nuestra Señora, con la armonía gregoriana. El acompañamiento musical es muy tenue, pues el coro y los solistas cantan los versos del Stabat Mater con pocas variaciones y de forma continua.