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Diario YA

 

 

en el momento de mayor turbulencia en España y en el resto del mundo

Tiempos de cobardes y traidores

Rafael Nieto, director de Sencillamente Radio. Cuando los malvados olisquean el Apocalipsis, es cuando se atreven a cometer las mayores felonías y atrocidades. Está en las cloacas de la condición humana, ha ocurrido siempre en la historia de la humanidad y se repite en la actualidad con puntualidad británica. Ahora que vemos degollar a cristianos a sólo unos cientos de kilómetros de Madrid, ahora que el juez Garzón se ha atrevido a realizar el gran sueño de la izquierda, que es sacar los restos de Franco y José Antonio del Valle de los Caídos; ahora que seguimos sin Gobierno, es cuando los separatistas catalanes le van a dar el tiro de gracia a la unidad nacional. Nada que no estuviera previsto, pero que, como digo, se produce en el momento de mayor turbulencia en España y en el resto del mundo.

El malvado siempre se aprovecha de la debilidad, la cobardía o la falta de convicciones del justo. La historia del hombre es una lucha continua entre el bien y el mal, y si hoy constatamos con angustia el triunfo indiscutible del mal es, fundamentalmente, porque los justos o no están o están dormidos. Porque estamos tan entretenidos cazando pokemons, reservando las vacaciones en el hotel más chic de la costa o hipnotizados con los gritos del marujeo de Sálvame, que no estamos haciendo lo que tenemos que hacer: plantar cara a los malvados, defender nuestros derechos y libertades, y no dar la callada o la huida como única respuesta. Por eso hoy el mundo es un gran estercolero y España es una pequeña pocilga donde retozan los marranos, con perdón de tan respetables animales.

La decisión del Parlamento regional de Cataluña de desobedecer de nuevo la sentencia del Tribunal Constitucional que prohíbe a esa institución iniciar el proceso constituyente que da vía libre a una declaración unilateral de independencia es, no se engañen, una nueva muestra de chulería por parte de los separatistas, pero ni la primera ni la última. Se repite la historia, y los malvados se aprovechan de la inacción o de la falta de principios del justo. El Gobierno insta a ese mismo tribunal que ya ha sido desobedecido varias veces a que abra la vía penal contra la presidenta del Parlamento catalán, como si a ella, a sus jefes, o en general al separatismo les importasen algo las sentencias, las vías penales o la madre que los parió a todos.

Ellos tienen una hoja de ruta, como se dice ahora, y hasta que no acuda a la Plaza de San Jaime un piquete de alabarderos o un par de sargentos de la Guardia Civil (eso sí, con las manos libres para actuar conforme a la ley), no van a parar. En esta España que lleva ya casi un año sin Gobierno, y maldita la falta que hace, en esta España donde se reúnen en la Puerta del Sol casi 8.000 zombis de la posmodernidad para cazar pokemons con su teléfono móvil, donde el que puede se marcha a un lugar donde poder ganarse la vida dignamente y no tener que aguantar a la turba de mangantes que se han adueñado de las instituciones, los peores enemigos de la Patria siguen a lo suyo sin que nadie les plante cara de verdad. Siempre con los discursitos políticamente correctos, con las palabras vacías, con las medias tintas, siempre eludiendo la responsabilidad, dando tiempo para que el enemigo se organice y actúe, y sobre todo, siempre perjudicando gravemente, con esa inacción, los intereses generales de los españoles, la paz y la seguridad de todos nosotros, y de las próximas generaciones.

Como suelo decirles, uno de los peores errores que estamos cometiendo los ciudadanos del siglo XXI es delegarlo casi todo en las clases dirigentes, en los políticos. Individuos casi siempre sin escrúpulos y sin formación, chupópteros del dinero público, vagos con mucha suerte a los que entregamos lo más importante de nuestras vidas: nuestras libertades y derechos, la parte de soberanía que reside en cada uno de nosotros, nuestra capacidad de acción, o el derecho que nos asiste a defender lo que es nuestro. España es nuestra, incluida Cataluña, y unos sujetos sin escrúpulos nos la quieren robar mediante mentiras y engaños. Debemos tener claro que no serán estas medianías de políticos felones, los de uno y otro partido, quienes les impidan hacerlo. Seremos nosotros, o nos quedaremos sin España.

Por eso, volvemos a reafirmarnos en los principios que siempre hemos defendido. Nosotros, al contrario que la casta política progre y liberal, no tenemos miedo porque tenemos Fe. No tenemos que hacerle la pelota a ningún mediocre politicastro, porque sólo nos postramos ante nuestro Señor Jesucristo. No obedecemos consignas porque sólo obedecemos a nuestra recta conciencia. Rafael Nieto, director de Sencillamente Radio

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