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Diario YA

“El pueblo solo es soberano el día de las elecciones” Castelao

TVE y Rosa María Mateo, al servicio incondicional de Sánchez

Miguel Massanet Bosch.

En ocasiones los planes rebuscados en cuestiones políticas no salen a gusto de quienes los estructuraron. Si hay algo que haya quedado meridianamente patente en estas elecciones del próximo 28, es, sin duda alguna, que al señor Pedro Sánchez la posibilidad de asistir a un debate a cuatro (no a cinco, incluyendo a VOX, como a él le interesaba) le causa tanto repeluzno como si se tuviera que tragar una colmena de abejas africanas entera. Lo que el señor Presidente del actual gobierno pretendía, y la JEC, involuntariamente, se lo ha fastidiado; consistía en que, en un debate a cinco en el que estuviera incluido el partido de derechas VOX, le permitiría confirmar su teoría de la triple derecha, cargando su ataque sobre lo que, para esta izquierda integrada por el PSOE, Podemos, IU y la posible colaboración de los separatistas catalanes, constituía el colmo del viraje a la famosa “derechona”, término que siempre han utilizado para intentar desprestigiar a aquellos partidos, de centro derecha o liberales, a los que han tenido que enfrentarse por el gobierno de España.
Ahora, al quedar desbaratada su estrategia, con la prohibición de la JEC de que VOX participara del debate a cinco, la situación ha dado un vuelco de 180º y ha puesto en una situación comprometida al señor P.Sánchez, que no le ha permitido recomponer un diseño de debate que le permitiera salir airoso de un  encuentro televisado, en el que su posición frente a tres oponentes con varios ases en sus manos, con preguntas que, durante todo el tiempo de precampaña y campaña ha podido evitar gracias a soslayar contestar a los periodistas que se las fueron planteando, simplemente no contestando o, como ha sucedido en todas las comparecencias últimas en ruedas de prensa
( pocas, sin duda), en las que siempre se ha puesto como condición que no hubiera preguntas al Presidente, por parte de los medios de difusión presentes. Sin embargo, el señor Sánchez es persona de recursos y sabe que en la TV1 tiene un fiel aliado, con la administradora ¿interina?,  la señora Rosa María Mateo, una adicta incondicional y que, obviamente, le debe el sustancioso enchufe que ha conseguido gracias a los buenos oficios de su jefe de filas el señor Sánchez. Juntos se han querido pasar de listos, confiando en que el resto de partidos se iban a dejar mangonear con tal de que él acudiera a la cita a cuatro.
Si antes había rechazado el debate a cuatro que le ofreció la TV1, por no incluir a VOX, su comodín para contrarrestar los presuntos ataques de Casado y Rivera, contraatacando, a su vez, con su artillería social al trío de partidos de “derechas”, acusándolos de ir en contra de las clases desfavorecidas y de pretender revocar las leyes que ha ido dictando, todas ellas en favor, presuntamente, de aquellos ciudadanos que necesitaban del apoyo del Gobierno; la ausencia de VOX, el partido con fama de ser el más transgresor en temas sociales,  le ha dejado solo ante el peligro, expuesto a los previsibles zarpazos de una derecha bien pertrechada de datos y con sólidos argumentos, ante los cuales le iba a ser difícil evitar dar contestaciones que no le favorecieran y, por otra parte, ante un representante de la izquierda, el señor Iglesias que le iba a acusar de ser poco beligerante con la derecha y de no apoyar suficientemente a los partidos que pretendían celebrar el referéndum de autodeterminación.
Una situación complicada que decidió, con el apoyo de la TV1 y de la señora Mateo, que podría remediar si trasladaba la celebración del debate a cuatro a los platós de TV1, donde podría poner al moderador que mejor supiera conducir el debate para evitar que se le acosara y en el que, los planos  de imagen que podría conseguir serían los que más pudieran calar entre la audiencia. Pero el resto de partidos llamados a participar en el debate, tampoco se dejan tomar el pelo y, consecuentes con su compromiso con Antena3, mantuvieron que si el día 22 se celebraba un debate en la TV1, al que se prestaban a asistir, el día 23, como ya se había acordado previamente, se debería celebrar un segundo debate pero, esta vez, en la cadena con la que, previamente, se habían comprometido todos.
Y, ante estos planteamientos, ya no les ha quedado otro remedio, para intentar justificar el evitar un debate que todos los españoles están esperando; al PSOE, TV1 y al cuitado P.Sánchez, que organizar, a la desesperada, una maniobra a todas luces improvisada, partidista y grosera, consistente en darle el cambiazo a la fecha del debate previsto en la TV1 y proponer su celebración (al parecer no había otro día en el que celebrarlo) el mismo día 23 en el que sabían que había previsto el debate en Antena 3. Lo que, si no hay cambios de última hora, algo que no descartamos, deja la piedra en el tejado de los socialistas, dado que los tres restante partidos, incluso el del señor Pablo Iglesias, han decidido que van a dar plantón al debate de la TV1, al que sí ha decidido asistir P.Sánchez, para poder cumplir su compromiso con Antena 3; un postura que puede dar lugar a una cómica situación en la que, P.Sánchez, acuda solo a debatir con los fantasmas de los tres partidos oponentes y, a la vez, éstos tengan un espacio en Antena 3 para un convidado de piedra, P.Sánchez, mientras debaten entre ellos.
Mucho nos tememos que, en esta ocasión, salvo que ocurra un milagro de última hora que nunca, en política, se puede descartar, el señor P.Sánchez se ha colocado en un laberinto del que es posible que salga trasquilado si, como es de presumir, los tres partidos que acudan a debatir a la TV privada, tengan ocasión de formular, ante una audiencia que presumimos que será numerosa, dado el interés que, en esta ocasión, ha despertado entre los españoles, conscientes de que nos estamos jugando el futuro de España y de nuestros hijos; todas aquella cuestiones y preguntas a las que siempre y sistemáticamente se ha venido negando, el señor Presidente, a darles una contestación categórica, pero que formuladas en TV ante  todo el pueblo español, pueden ser verdaderas bombas de profundidad para los socialistas si quedan sin una réplica adecuada. Se imaginan lo que se puede preguntar ante el evidente manejo del CIS del señor Tezano y de la forma torticera y oportunista con la que elabora sus consultas para confeccionar las encuestas que da a la luz o, lo que puede ser una pregunta de interés para muchos que quieren saber lo que sucederá si los encausados ante el TS, por los sucesos en Cataluña del 1.O, fueran condenados a penas de prisión y, este tema, se introduce en el debate a tres, donde se hable de la posibilidad de que el Gobierno socialista, si ganara las elecciones, utilizara su privilegio de amnistiar, indultar o beneficiar de cualquier otro modo a los condenados por el TS; una postura que ni Sánchez ni sus ministros han negado con contundencia que llegaran a utilizar, para congraciarse con los separatistas catalanes. Una postura equívoca que da pie a que Pedro Sánchez dependa de su colaborador Iceta y que, dentro de sus proyectos de futuro está, sin duda alguna, algún tipo de pacto en el que se incluya dar una salida política a los condenados por el TS, si esto sucediese y al referéndum que, con tanta insistencia, vienen pidiendo los soberanistas catalanes.
Y, de todas las cuestiones que se pudieran llegar a tratar en el debate la que, desde nuestro punto de vista, es donde el actual Gobierno socialista se halla en una situación más débil, está la de la financiación de todos los temas que, por medio de decretos-ley, han ido aprobando los señores ministros durante todo este periodo preelectoral y el tiempo que ya llevamos de la campaña. Los datos que camuflan no son precisamente los que recomiendan que, en la actual situación y ante la incertidumbre que se cierne sobre la UE, los primeros signos de contracción de la economía y el no descartable efecto del brexit inglés que sigue pendiente, como espada de Damocles, sobre nuestra nación, que puede quedar afectada, si llegara a consumarse, por una cifra aproximada de 10.000 millones de euros; sería la más oportuna para los intereses del país. ¿Cómo tiene previsto financiar el Estado estos 16.000 millones de euros que, como mínimo y con posibilidad de duplicarse, pueden costar al erario público todas las mejoras de diversa índole que, el actual gobierno socialista, ha decidido, con unas prisas sólo justificables si se contemplan desde el punto de vista meramente electoralistas, pero que, si ganaran ellos las elecciones, al día siguiente tendrían que hacer frente a todo lo aprobado sin que, en los PGE actuales existan partidas, ni remotamente suficientes, para hacer frente a semejante irresponsabilidad.
En algún lugar poco destacado de la prensa se publica una información que, seguramente habrá pasado inadvertida para aquellos que sólo se leen los titulares de las informaciones y la sección deportiva, pero que es lo suficientemente explícita como para que empecemos a preocuparnos: “La deuda pública repunta un 2’7% y marca un nuevo record”. Se informa de que, en el conjunto de todas las administraciones públicas del Estado, se incrementó en 10.382 millones durante el mes de febrero del corriente año; alcanzando, el importe total de ella, la escalofriante cifra de 1,188 billones, según datos del Banco de España. Y todo ello, si lo comparamos con el mismo mes del año 2018 supone un repunte de 30.767 millones más que en los últimos doce meses. Si tenemos que escuchar a la señora ministra de Economía, Nadia Calviño, no hay que preocuparse pero, si tomamos en consideración lo que queda por venir respecto a la aplicación de todas las modificaciones de los últimos meses y las que tendrán lugar a partir de la constitución del nuevo Gobierno, si es de izquierdas; entonces, señora ministra, querremos que nos explique cómo podrá usted justificar, ante Europa y los españoles, el incremento que va a experimentar nuestra deuda pública, el déficit público, que ya se está disparando y, lo que es más importante, los nuevos impuestos que vamos a tener que pagar los españoles, la sufrida clase media, debido a haberles vendido a los votantes que había llegado el papa Noel para todos, pero dejándose dentro del saco de lo que se nos oculta, lo  relativo a que, cada euro que se invierta en sus obras sociales, tan alegremente concedidas, va a costar al español medio, en cuanto al recorte de su poder adquisitivo,  la mayor carga fiscal que vamos a tener que soportar, en un país donde ya de por sí, teniendo en cuenta los salarios medios existentes en nuestro país, inferiores a los de las naciones con las que nos podemos comparar, resulta desproporcionada y, en ocasiones, rayana en lo insoportable.
O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, no nos cabe más que elevar nuestra queja, que, por supuesto, no va a ser escuchada por quienes debieran hacerlo; denunciando que, en un país que se considera democrático, puedan producirse situaciones que, en ocasiones, nos hacen pensar que, en realidad, estamos a punto de caer bajo la opresión de un gobierno a todas luces totalitario. Depende de nosotros.