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Diario YA

Un abogado de familia, ¿cómo puede ayudar?

Los conflictos familiares pueden suceder en cualquier hogar. En lugar de dejarlos pasar y que se acumulen, como se dice -ocultarlos debajo de la alfombra-, lo mejor es ir a la raíz del asunto y resolverlo lo más pronto posible. En ocasiones, la solución viene de la mano de un experto o intermediario.
Un abogado de familia no es cualquier persona, sino que se trata de un profesional que tiene aptitudes especializadas en el tema. Los dotes personales y los conocimientos técnicos jurídicos que se requieren son bastante específicos y no todos los profesionales que estudian derecho los tienen.

Características de un buen abogado de familia
Los abogados de familia en Madrid trabajan directamente con sus clientes. Para tener un panorama general y específico hace falta entrar en contacto directo con las personas involucradas. Cada familia tiene problemas familiares concretos que requieren soluciones concretas también.
Este es el motivo por el cual es mejor que el profesional contratado sea uno solo y que esté completamente comprometido con sus clientes. Cuando se involucra un grupo, se dispersa la información porque no es posible que todos puedan tener un contacto íntimo y directo con cada uno de los afectados por dicho conflicto.
Un buen abogado sabe que cada cliente tiene necesidades totalmente individuales y particulares, así como cada familia tiene intereses y valores diferentes. Sus crisis son distintas y les afectan de diferentes formas, por lo que la manera de tratar con ellos cambia, así como también cambian las posibles soluciones.
Además, el abogado de familia debe tener amplios conocimientos. Este profesional no solo trabaja con las disputas de pareja y hace los convenios de las nulidades de matrimonio, de separación o de divorcio. También se involucra con temas como la guardia y custodia de menores o la liquidación de la sociedad matrimonial.
Las materias con las que lidia incluyen las cuestiones más personales como los protocolos familiares, la violencia de género, el maltrato a menores o la mediación familiar. Estos temas son de los más íntimos que afectan el  círculo más cerrado de los hogares.
El abogado de familia debe de gozar de una inteligencia emocional fuerte y de mente centrada y abierta para saber lidiar con estos escenarios. Este es el motivo por el que una trayectoria profesional es una de las bases de dicha labor. Asimismo, de que este cuente con una excelente vocación de servicio, característica vital para enfrentar con éxito cualquier circunstancia estipulada dentro de su radio de acción como abogado.

Cómo elegir un abogado de derecho familiar
Además de la especialización en el ámbito familiar y la amplia experiencia en el trabajo, hace falta ver que el subtipo de los servicios que estudió sean acordes con los que se requieran. El derecho familiar trabaja con muchas materias y ramas, por lo que es necesario que un abogado en esta materia conozca de ellos a profundidad. Aún así hace falta que el que se vaya a contratar tenga especial experiencia en un caso similar para lograr los mejores resultados posibles.
Como generalmente los servicios de los abogados no son gratuitos, conocer previamente la reputación del bufete o del abogado es relevante. La cantidad de casos de éxito es uno de los parámetros a tomar en cuenta antes de proceder a una contratación. No obstante, al existir diferentes tipos de casos siempre viene muy bien que dicho profesional, haya trabajado antes con alguno similar.
A pesar de que el caso esté en manos del abogado, es necesario hacer un seguimiento para ver que realmente esté velando por los intereses correctos, por ello la comunicación permanente con el profesional es vital para que una situación de conflicto familiar llegue a los términos deseados. 
Ante todo, hay que tener en cuenta que el mejor abogado en derecho familiar es el que cuestiona, indaga y pregunta. La comunicación es la clave para entenderse y el abogado es el que sabe cuáles preguntas se deben hacer para conseguir la información que se necesita, ya que puede que no estemos conscientes de qué es realmente relevante y qué no lo es, por lo que el abogado es quien marcará el camino de la resolución del conflicto en cuestión.