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Diario YA

Violencia desatada en el Congo

JD Mez Madrid. Oro, coltán, petróleo, diamantes y níquel son algunos de los preciados tesoros que alberga la República Democrática del Congo, un país que pese a sus innumerables riquezas materiales, ni puede vivir en paz, ni conoce la seguridad ni la estabilidad.

El mes de agosto, pese al silencio internacional ha convertido al Congo en noticia. Beni, una ciudad en Kivu del Norte, ha sido masacrada por fuerzas islamistas ugandesas. Las Fuerzas Aliadas Democráticas persiguen la imposición de la “Sharía” en el Congo y lo hacen con la ayuda de Boko Haram y de las milicias del Al Shabab. Juntos han asesinado desde 2014 a más de 1.500 personas.

Convenientemente armadas y bien abastecidas, las milicias islamistas operan en zonas especialmente ricas del África subsahariana, convirtiéndose en la avanzadilla de unos intereses económicos que no dudan en sufragar el terror con el que provocar masacres y grandes desplazamientos humanos. Y, mientras, el resto del mundo guarda silencio.