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Diario YA


 

“Prefiero mi minuto de franqueza que tu cara de hipocresía” Anónimo

Xavi García Albiol, la palanca del PP en Catalunya.

Miguel Massanet Bosh. Estamos tan hartos de engaños, de dobles morales, de políticos corruptos, de salva patrias y de engaña bobos que, que quieren que les diga, cuando encontramos a una persona que llama al pan pan y al vino vino, nos parece que  este mundo todavía no está perdido del todo y que queda la esperanza de que, lo que ya dábamos por caducado definitivamente, vuelva a resurgir de sus propias cenizas. Este ha sido el caso del nombramiento, por la dirección del PP, para candidato en las próximas elecciones del 27S, en Cataluña, al señor García Albiol, ex alcalde de Badalona, en la que, no obstante, consiguió uno de los mejores resultados de su formación al haber obtenido la mayoría, si bien no pudo revalidar la alcaldía debido al empeño de la izquierda de eliminar, donde ha podido, todo vestigio del PP; mediante la suma de escaños con el resto de partidos de la oposición aunque, con ello, hayan actuado en contra la voluntad de la mayoría del pueblo badalonés.

Cuando se quiere saber si una decisión electoral ha sido efectiva, si ha impactado en los partidos de la oposición y si ha levantado preocupación entre aquellos separatistas que han puesto su confianza en obtener una mayoría lo suficientemente amplia, para que se sientan respaldados en sus ambiciones secesionistas; no hay más que fijarse en la reacción de los oponentes, en la intensidad de sus críticas, en el empeño en sacarle defectos y en minar la confianza en él, para tener el convencimiento de que se ha dado en el blanco. El nombramiento del señor García Albiol ha sido, sin duda, una de las mejores decisiones adoptada por la cúpula del partido en Madrid. En especial por dos importantes cuestiones.

La primera por sacarse de encima a la obsoleta, desquiciada, desgastada y, últimamente, disgustada con una gran parte de los miembros del PP catalán por su carácter autoritario y evidentemente dictatorial, la señora Alicia S. Camacho; en segundo lugar por haber dado en el blanco, sacando a la primera línea de la política catalana a un señor que se ha venido caracterizando por hablar claro, sin hipocresía alguna, actuando en consecuencia con su ideario político, sin ceder ni un milímetro en la defensa de sus convicciones que, curiosamente, vienen coincidiendo con las de la mayoría de los simpatizantes del PP en Catalunya, que necesitaban con urgencia que se pusiera al frente del partido en alguien que no se avergonzase de ser español y catalán; que les cantara las verdades a quienes han pretendido engañar a los catalanes, vendiéndoles utopías y que, además, tuviese la habilidad de ilusionar a los viejos miembros del PP, para impulsarlos a volver a votarlo, a acudir de nuevo a los comicios y a pensar que, contrariamente a lo sucedido en los últimos años, la presencia de los que seguimos creyendo en España no va a ser abandonada por el partido que creó el señor Fraga.

El señor García Albiol ha tenido que luchar para mantener su prestigio en Badalona, no se ha arredrado ante quienes le han querido empapelar por pretender que los inmigrantes acaten, como el resto de españoles, nuestras leyes, nuestras normas de convivencia y se integren en nuestras costumbres, si es que quieren ser recibidos como iguales entre nosotros. Nada que no se pretenda en cualquier país de nuestra vecindad de los extranjeros que se refugian en él. Lo contrario es lo que ha permitido que, en el resto de Catalunya, se hayan creado bolsas de delincuencia, grupos y mafias verdaderamente peligrosas que se han apoderado de barriadas de Barcelona. Nadie parece acordarse de las peligrosas mafias que se vienen dedicando a reclutar a personas, hombres y mujeres, para que, una vez entrenados ser enviados a luchar al lado de los terroristas del EI o ISIS, que tienen como costumbre asesinar de una forma horrible a quienes no piensan como ellos o se niegan a abrazar la fe islámica. Ya no digamos de las primeras medidas adoptadas por la señora Colau y sus ediles del Ayuntamiento de Barcelona, en las que se han retirado controles de la policía en las calles de Barcelona o se han dado instrucciones para que la actividad de vigilancia de la policía sea relajada. Y esto en una ciudad en la que el turismo es fundamental y en la que se han venido cometiendo hurtos, robos y toda clase de delitos que, como es natural, desprestigian ante el mundo la imagen buena que tiene Barcelona en los ambientes internacionales.

Lo cierto es que, tanto este ciudadano que escribe como muchos otros, que ven con espanto la deriva secesionista que se ha instaurado en Catalunya, ya hace tiempo que dábamos por perdida la opción del PP en la política catalana, superado por el resto de formaciones y relegado a los últimos puestos en cuanto a la consideración de los ciudadanos y a sus perspectivas de mantenerse en una situación honrosa, entre la representación ciudadana en el Parlamento catalán. Es obvio que, el nombramiento del señor G.Albiol ha sido tardío, que va a tener dificultades para, en tan poco tiempo, devolver la confianza a todos aquellos que ya hace tiempo que se apartaron del PP y que la tarea que tiene ante sí, si quiere que los simpatizantes, no los miembros de otros partidos ( algo imposible), que se fueron a otras formaciones, como Ciudadanos, vuelvan al redil y permitan que el descalabro que se tiene previsto que ocurra, al menos bajo la dirección de la señora Camacho, quede aminorado, se salve la cara y se recuperen los valores que tantos hemos estado echando de menos, que estuvieron vigentes hasta que el señor Aznar  dejó el gobierno y pasó a sustituirlo, al frente del ejecutivo, el señor Rajoy.

Es evidente que el señor García Albiol sabrá mejor que nosotros lo que debe cambiar en el partido catalán y aquello que debe seguir apoyando; pero es obvio que va a tener que hacer mudanzas si quiere que los votantes recuperen la confianza que hace tiempo que dejaron de tener en lo que han sido los actuales dirigentes en Catalunya. No debe temblarle la mano a la hora de elegir a los que deben acompañarle en la lista, con la que se va a presentar a los comicios del 27S. Tan importante como su presencia al frente de la candidatura, será que los primeros nombres que le sigan (no soñemos en que vayan a tener muchos diputados), de modo que deberá asegurarse de los mejores sean los que van a formar parte del Parlamento catalán para que, al menos, la voz de la sensatez y de la españolidad pueda ser oída en medio de las que, lo único que desean, es separarse de España.

La gran ventaja que supone la presencia de este nuevo candidato, es que se trata de una persona conocida en Catalunya por su eficaz gestión al frente de la alcaldía de Badalona, por la simpatía de la que goza entre los ciudadanos de aquella ciudad y por su capacidad de trabajo. Es un hombre alto, corpulento, antiguo jugador de baloncesto y con un especial carisma para ganarse a las personas con las que habla, algo que deberá explotar si es que quiere salir airoso en el empeño de rebrotar, renovar y conseguir estimular a los ciudadanos para que se despierten y vayan a votar el día 27 de septiembre ¡A él, naturalmente!

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, pensamos que, esta vez, los que han decidido poner su confianza en el ex alcalde de Badalona, han dado en el clavo y han aportado un peso pesado a la lucha para integrar el nuevo parlamento catalán; algo no exento de dificultades dada la especial trascendencia que, en esta ocasión, se le ha querido dar a esta votación autonómica. Lo cierto es que, los españoles y catalanes que vivimos en esta autonomía, necesitábamos esta inyección de optimismo. Gracias por ello.
 

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