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José Luis Orella: El ajedrez ucraniano

 

 

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BIM, el edificio como obra de arte digital: cuando la arquitectura empieza antes de construirse

Durante siglos, la arquitectura ha utilizado el dibujo, los planos y las maquetas para convertir una idea en un edificio. Hoy, esas herramientas conviven con una nueva forma de proyectar basada en modelos digitales capaces de representar un edificio antes de que exista físicamente. Es el universo BIM, una metodología que está cambiando la manera de imaginar, diseñar, construir y gestionar la arquitectura.
Con BIM, el edificio puede comenzar mucho antes de llegar a una parcela. Empieza en un modelo digital en el que no solo se representa su forma, sino también buena parte de la información que determinará cómo se construirá y cómo funcionará.
Esta transformación está dando lugar a una nueva manera de entender la arquitectura, en la que el proceso creativo y técnico se desarrolla primero en un entorno digital para después convertirse en una realidad física.

Del lápiz al modelo digital
La historia de la arquitectura también puede entenderse como una historia de herramientas. El dibujo a mano permitió representar proporciones y perspectivas; las maquetas ayudaron a comprender el volumen; y posteriormente el diseño asistido por ordenador transformó la elaboración de planos.
BIM supone un paso más. Esta metodología “permite centralizar toda la información de un proyecto (geométrica, documental, etcétera) en un modelo digital desarrollado por todos los agentes que intervienen”, tal y como afirma explica Borja Sánchez Ortega, Director de Proyectos y Director del mejor máster BIM online, el Máster BIM Manager Internacional (+IA y VR) de la consultora especializada Espacio BIM (www.espaciobim.com).  El proyecto deja de ser únicamente una colección de dibujos para convertirse en un modelo digital que reúne información y permite visualizar el edificio desde diferentes perspectivas y fases.
El arquitecto puede estudiar los espacios, modificar soluciones, analizar materiales o coordinar elementos antes de que comience la obra. La tecnología no sustituye la creatividad, pero amplía las posibilidades de experimentación.

BIM: el edificio antes del edificio
BIM son las siglas de Building Information Modeling y, aunque suele asociarse a los modelos tridimensionales, su alcance es mucho mayor.
En un modelo BIM pueden integrarse elementos como muros, puertas, estructuras, instalaciones, materiales o sistemas energéticos. De esta manera, arquitectos, ingenieros, constructores y otros profesionales pueden trabajar sobre una representación común del proyecto.
Su principal diferencia respecto a un modelo 3D convencional es precisamente la información. El modelo no solo muestra cómo será el edificio, sino que permite conocer de qué elementos está compuesto y relacionarlos entre sí.
Por eso puede entenderse como una especie de maqueta inteligente: una representación digital que sirve para imaginar el edificio, pero también para planificarlo, construirlo y, posteriormente, facilitar su mantenimiento.

Una nueva forma de mirar y crear arquitectura
Esta tecnología también está cambiando la relación entre el profesional y su proyecto.
La posibilidad de crear diferentes versiones, modificar rápidamente determinadas soluciones o visualizar espacios antes de construirlos permite experimentar de una manera que antes requería más tiempo y recursos.
A ello se suman herramientas de realidad virtual y realidad aumentada que permiten recorrer un proyecto todavía inexistente. Un cliente puede entrar virtualmente en una vivienda antes de que esté construida o un equipo técnico puede visualizar determinados elementos antes de ejecutarlos.
La arquitectura se convierte así en algo que puede ser observado, recorrido y modificado antes de materializarse.

Del modelo BIM a la obra
La utilidad de BIM no termina en el ordenador. El modelo digital puede convertirse en una herramienta para coordinar el paso del diseño a la construcción.
Esta conexión adquiere especial relevancia con la construcción industrializada, en la que determinados componentes se fabrican en entornos controlados y posteriormente se trasladan a la obra. Cuanto más precisa sea la información del proyecto, más fácil resulta coordinar diseño, fabricación y montaje.
BIM puede contribuir así a reducir errores, mejorar la planificación y facilitar la colaboración entre los diferentes profesionales que participan en un proyecto.

Un edificio que también contiene información
Otra de las grandes aportaciones de BIM es que el modelo puede acompañar al edificio durante su vida útil.
La información generada durante el proyecto puede resultar útil para gestionar instalaciones, realizar operaciones de mantenimiento, planificar reformas o conocer las características de determinados elementos.
El edificio físico tiene así una especie de representación digital que puede seguir evolucionando después de la construcción.
Esta posibilidad resulta especialmente interesante cuando se combina con sensores, sistemas de monitorización y otras tecnologías que permiten conocer cómo se comporta un inmueble en tiempo real.

BIM también piensa en la sostenibilidad
La digitalización puede ayudar además a tomar decisiones relacionadas con la eficiencia energética y la sostenibilidad desde las primeras fases del proyecto.
El comportamiento energético, la orientación, los materiales, las instalaciones o las necesidades de climatización pueden estudiarse antes de que el edificio sea construido. Esto permite comparar alternativas y tomar decisiones con mayor información.
La sostenibilidad deja así de ser una cuestión que se incorpora al final del proceso y puede formar parte del diseño desde el principio.

Nuevas herramientas, nuevos profesionales
La expansión de BIM también está transformando los perfiles profesionales de la arquitectura y la construcción. Arquitectos, ingenieros, aparejadores, constructores y técnicos necesitan incorporar nuevos conocimientos para trabajar con modelos digitales, coordinar información y participar en procesos cada vez más colaborativos.
La oferta formativa se ha multiplicado en los últimos años, con programas especializados en metodología BIM, másteres y cursos BIM orientados tanto a quienes quieren iniciarse como a profesionales que buscan profundizar en esta nueva forma de trabajo. Una de las opciones más demandadas es el Curso Online Revit de Cero a Avanzadode Espacio BIM, que permite adquirir de forma progresiva conocimientos sobre Revit, una de las herramientas más utilizadas para el desarrollo de proyectos BIM.
La formación continua se convierte así en una parte cada vez más importante de la profesión. Si la arquitectura está cambiando sus herramientas, también necesitan evolucionar quienes imaginan, diseñan y construyen los edificios.

La creatividad sigue siendo humana
A pesar de toda esta tecnología, el elemento esencial de la arquitectura continúa siendo el mismo: la capacidad de imaginar espacios para las personas.
BIM, el modelado 3D, la realidad virtual o la fabricación digital son herramientas que permiten trabajar con mayor información y precisión, pero no deciden qué edificios queremos construir ni cómo queremos vivirlos.
El edificio puede existir primero como una idea, después como un modelo digital y finalmente como un espacio físico. En ese recorrido, BIM está cambiando la manera de crear arquitectura y acercando dos mundos que durante mucho tiempo parecían separados: el de la imaginación y el de la construcción.
Quizá ahí esté una de las claves de esta nueva arquitectura: un edificio ya no tiene por qué empezar cuando comienza la obra. Puede empezar mucho antes, cuando alguien lo imagina y lo convierte en datos.