
Fidel García. El secretario general de la ONU, Javier Pérez de Cuellar, en la sesión de apertura de octubre de 1985, presentó así a la Madre Teresa: “Les presentó la mujer más potente de mundo”. La pequeña religiosa envuelta en su humilde blanco sari se sintió un poco incómoda con estas palabras, cuando ella se había visto como: “un pequeño lápiz en manos de Dios”.
La Madre Teresa nació en el seno de una familia albanesa, en Skopje, el año 1910 y es bautizada con el nombre de Gonxha Agnes.
Desde muy pequeña sus padres la acostumbraron a vivir alabando al Señor y ayudando a los necesitados. En septiembre de 1928 Agnes deja a su paterna para entrar en el instituto de la Beata Virgen María de Dublín, con el nombre de María Teresa. Un años después ya en la India, donde casi 20 años vive felizmente en una escuela de su congregación, enseñando a las jóvenes de buenas familias de la zona. El 10 de septiembre de 1946 ocurre lo que la Madre Teresa definiría su “llamada en la llamada”. Ese día Jesús le revela su dolor al ver la indiferencia y el desprecio hacia los pobres y le pide que sea el rostro de su Misericordia: Ven sé mi luz. No puedo ir solo
MISIONERAS DE LA CARIDAD. La Madre Teresa fundó las Misioneras de la Caridad cubierta con un sari inicia su nueva misión entre los últimos de Calcuta, los descartados, los parias, aquellos que no son queridos ni amados, los descuidados. En pocos años la Congregación es reconocida por el arzobispo de Calcuta y en 1065 por San Pablo VI, se difunde por todas partes del mundo donde los pobres tienen necesidad de ayuda y sobre todo de amor: abre casas en África, en América Latina, también en países comunistas como la Unión Soviética. Estimada especialmente por el papa Montini, quien le regaló su auto papal para sus pobres, cuando finalizó su viaje a la India. Madre Teresa tuvo una estrecha relación con Juan Pablo II, es memorable su visita a la casa de Calcuta donde Madre Teresa acogía a los moribundos. Precisamente el Papa polaco quien quiso para las Misioneras de la Caridad una estructura en el Vaticano, el “Don de María”.
DEFENSA DE LA VIDA. La Madre Teresa se comprometió muy especialmente en defensa del niño concebido y no nacido, su discurso cuando le fue concedido el Premio Nóbel de la paz el 17 de octubre de 1979 fue rotundo cuando afirmó: El más grande destructor de la paz, es el aborto y subrayó que la vida de los niños y los adultos es siempre la misma vida. Cada existencia es la vida de Dios en nosotros.. Muere el 5 de septiembre de 1997 en Calcuta. En ese momento había en el mundo cuatro mil religiosas presentes en 610 casas de misión esparcidas por 123 países. Signo que la Misericordia no tiene fronteras y llega a todos, sin distinción alguna porque como solía deis la Madre Teresa: “Tal vez no hablo su lengua, pero puedo sonreír”.
Hoy es Santa.