
Fidel García. Tal es el título de un ensayo del excelente y gran historiador especialmente de la Historia de Asturias, como se puede verificar en La Trilogía de la Reconquista, José Javier Esparza, que supera con mucho a las obras de otros historiadores negacionistas, autor muy conocido en Gijón por sus frecuentes vistas, especialmente al Ateneo Jovellanos donde presentó hace poco su magnífica novela, el Jinete de la luz.
El ensayo tiene un subtítulo muy actual; Reiniciar España (de la farsa del globalismo a la revuelta de las naciones). A su profundidad une la amenidad para analizar la situación de España, en el conjunto de las naciones. Su análisis es plural, social, político, económico moral y religioso. Esparza parte de una constatación evidente que la describe como: una época actual que ha concluido y que surgió en 1989 con la caída del Muro de Berlín, derrumbamiento al que contribuyó en parte el Papa Polaco San Juan Pablo II, y que supuso el final de la historia y el triunfo del globalismo mundial.
Esparza se formula una pregunta muy sugerente: ante esta realidad cambiante ¿qué hacemos los españoles? Una parte muy importante del ensayo la dedica a analizar lo que él denomina deconstrucción de España, que afecta a Asturias. En el Capítulo Reiniciar España, el autor afirma: es necesario la clarificación porque se debe dar la vuelta a todo, porque a lo largo de este último siglo nos hemos dedicado a desmantelar minuciosamente nuestra conciencia nacional. Esparza llega a afirmar que las castas que han venido gobernando España en los últimos años no tienen ningún interés en la continuidad histórica de España, como se sigue de las fuertes tendencias a la destrucción de la unidad nacional con los partidos separatistas vascos y catalanes.
Con la imposición de la contracultura wok se ataca la familia y la educación, se impone el invierno demográfico que sufre España. Es curioso que cualquier estado moderno tiene a su disposición todas las medidas necesarias para fomentar la conciencia nacional. Pero lo asombroso, afirma Esparza, es aquí nos estamos dedicando a todo lo contrario.
Tiene razón, basta con observar en Ceuta con la invasión política, que no es un emigración ilegal y violenta, sino todo un intenta de romper la España tal como se conoce por influencias extranjeras marroquíes.