
Fidel García. La visita del presidente del Gobierno al Papa, preparada por la exministra de educación Celaá de Sánchez y actual Embajadora socialista, ha tenido un objetivo; sacar rédito de la vista a León XIV. No se sabe lo que el Papa y el presidente del gobierno trataron teniendo en cuenta la realidad política de España, nunca vista por los continuos casos de corrupción. El ejecutivo pretende aparentar ser un aliado y defensor de la doctrina del Papa León, especialmente desde que el Papa fuese objeto de ciertas desconsideraciones del presidente de USA, Trump, hacia el Papa León, que supo muy bien quitar el hierro al asunto, lo que aprovecharon los de No a la Guerra que venden armas para mantenerla.
El Consejo de Ministros del Gobierno Socialista pretende rivalizar con el alcalde de Madrid y con la presidenta de Comunidad de Madrid en interés para que el viaje del Papa sea un éxito. Considerando que la visita del Papa León sea un acontecimiento de especial relevancia. Esto supone que el Estado le concede un régimen fiscal especial para fomentar el patrocinio privado. Se trata de una figura social regulada por la Agencia Estatal de Administración Tributaria.
Según el gobierno socialista, que suele poner reparos a las manifestaciones de algunos Obispos Españoles, como el de Oviedo Monseñor Fray Jesús, cuando para orientar a los fieles católicos de algunas medidas políticas que atacan a la vida (aborto, eutanasia) a la libertad educativa y otras libertades. Para el Gobierno la visita es una oportunidad para proyectar al mundo los valores que constituyen la base de la democracia. La convivencia, el pluralismo, la solidaridad que según el Gobierno afectan de una manera clara con el mensaje que viene defendiendo el Pontífice. Lo cual no es del todo cierto: basta con leer la nueva encíclica MAGNIFICA HUMANITAS y su defensa de la DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA, muy diferente de la ideología social-comunista del Gobierno.