
UN MAL PRESENTIMIENTO
Manuel Parra Celaya. No quiero dármelas de profeta, ni mucho menos; tampoco, pecar de agorero, pero me da en la nariz que el sangrante tema de la invasión de Ceuta va a transcurrir a la larga por unos derroteros aciagos, mediante un avieso recurso que ya ha probado su eficacia en muchos temas anteriores, pero al que, a pesar de todo, no terminamos de acostumbrarnos. Ni siquiera un avispado verlas venir, lo cual es bastante lastimoso.
Entremos en materia: ¿se han fijado ustedes que, en la boca pequeña de algunos políticos o periodistas ha empezado a sonar el término “cogobierno”, referido a las dos ciudades españolas en África que son objeto constante de las ansias imperialistas del Reino de Marruecos? Ya sé que la palabra pasa casi desapercibida en el tráfago de declaraciones, noticias o reportajes, pero es cuestión de fijarse. Mucho me temo que estamos en una primera etapa -o, quizás, precalentamiento- de la aplicación de la llamada Ventana de Overton, en la que una idea determinada aparece como impensable.
Como muchos lectores conocen, la Ventana de Overton es una herramienta de manipulación sociológica creada en la década de los 90 del siglo pasado por el abogado e ingeniero social Joseph Paul Overton (1060-2002) y desarrollada en el Mackinac Center for Public Policy en Michigan; desarrolla un sistema para que una idea o producto comercial o ideológico sea aceptada por una determinada sociedad que acostumbra a ser cambiante emocionalmente; este método usa una gran cantidad de recursos, especialmente lingüísticos y publicitarios, con base en lo psicológico y lo sociológico.
La introducción progresiva de ideas, de razonamientos, más o menos demagógicos, y la utilización de palabras-clave, como eufemismos, va creando un campo abonado para que, a la larga, se imponga una propuesta. Como ejemplo, fíjense ustedes el rápido desplazamiento de vocablos: de “invasión” a “migración” (siempre con el hachazo al diccionario, pues se suprimen los prefijos “e” o “in”), o de hincapié en lo “humanitario” frente a la situación, real y no “subjetiva” de la población ceutí.
No está de más que repasemos el procedimiento de la Ventana de Overton para aplicarlo al caso que nos ocupa, es decir, la españolidad de Ceuta y de Melilla. Se parte de lo impensable, es decir, teniendo constancia del rechazo social mayoritario; en este punto, no dejemos de mencionar que ya existe, en España, un caballo de Troya, que no es otro que el de los separatistas, casualmente hoy aliados al Gobierno de Sánchez, que niegan la españolidad de ambas ciudades.
La segunda fase empieza cuando un pequeño grupo propone aquella idea, en principio rechazada por una mayoría, la hace visible; los medios de difusión y propaganda empiezan a martillear, así como algunos influencers más o menos conocidos; así, la propuesta se va advirtiendo como aceptable, dado el prestigio de sus propagadores, y se admite como base de un debate social.
Poco a poco, como una mancha de aceite, el bombardeo de los mass media se hace intenso, y el contenido de la propuesta empieza a calar en una mayoría social; se normaliza, por decirlo así, para extender el asentimiento social; quienes se oponen frontalmente recibirán la sanción social habitual en estos casos, como los epítetos de palabras-policía: ultraderechistas, fascistas, nostálgicos del franquismo, imperialistas, etc.
Llega el momento en que los ambientes son claramente favorables a la propuesta, y no es de extrañar que ahora eleven su voz los políticos de cabecera y, con más o menos dilación, se lleve al debate en las Cámaras legislativas, o el Ejecutivo, para no renegar de la tradición sanchista, imponga un Decreto Ley para impulsar la medida; claro que habrá que modificar artículos constitucionales, pero estos son fácilmente salvables por los leguleyos al servicio del Poder.
Lo importante es que una gran base social ya está “convencida” de antemano y los recursos minoritarios serán laminados sin problema. Se aducirán, cómo no, supuestas razones, como las que ya están corriendo por doquier: la “amistad” con Marruecos, la necesidad de no agitar el confuso marco geopolítico actual…y, por encima de todo, servir de cortina de humo para otros asuntejos que están en la boca de todos, aunque esta siga siendo pequeña por temor a la neocensura existente.
¿Es impensable este recorrido expuesto a partir de los recursos de la Ventana de Overton para lograr ese cogobierno España-Marruecos en las ciudades españolas de Ceuta y Melilla? En todo caso, sería un primer paso, para acceder a una total gobernabilidad marroquí de nuestras ciudades autónomas.
No quiero decir que “démonos por...jorobados”, pero todo apunta en esa dirección y hay que estar alerta; confío en equivocarme, por no ser profeta en mi tierra.
La manipulación, sustentada en los recursos psicosociológicos de la ingeniería social, está a la orden del día; pensemos, para comprobarlo, que este recurso de la Ventana ya se aplicó, con éxito, en otros temas, como el “matrimonio” entre parejas homosexuales, el aborto o la eutanasia.
En todo caso, la semilla que plantó Gramsci (atacar la superestructura como objetivo prioritario del neomarxismo y olvidarse de “minucias” como las reivindicaciones sociales) está dando sus frutos…