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Diario YA


 

José Luis Orella: El ajedrez ucraniano

 

 

Ucrania se desliza hacia la división social. Finalmente ha quedado claro que el rechazo al acuerdo con la UE, en realidad escondía una nueva revolución. (El ajedrez ucraniano)

 

 

Las presuntas cesiones de Sánchez a Trump irán surgiendo paulatinamente

EEUU: ¿VÍA DIPLOMÁTICA?

Manuel Parra Celaya. Doy infinitas gracias al Cielo por no haber optado por ninguna de estas dos carreras profesionales al finalizar mis estudios de Bachillerato, a saber: la Judicatura y la Diplomacia; a la primera me instaban unos sesudos y amables consejos de un profesor y, a la segunda, un inquieto gusanillo que me incitaba a ver mundo. A estas alturas, de haber escogido la toga, estaría tan cargado de trabajo y de sinsabores -¡con la que está cayendo!- que me habría retirado a mis cuarteles de invierno con pretextos de salud, por ejemplo, evitándome disgustos (y el placer de poner entre las cuerdas a tanto sinvergüenza como hoy pulula en el mundo político, dicho sea entre paréntesis); si me hubiera inclinado por la Diplomatura, también es seguro que me habría quedado cesante con carácter de urgencia por carecer de la habilidad y de la mano izquierda tan indispensables para no contestar con respuestas ácidas o con exabruptos legionarios, que tan mal casan con ese menester profesional.

A LA FRESCA: ¿Cómo van a ser las tertulias de vecinos en los pueblos españoles este verano?

Manuel Parra Celaya. Este título no pretende ser irónico (con lo que está cayendo), sino que encierra un futurible esperanzador de cara a las vacaciones. Se refiere a los corrillos vecinales que, a la atardecida y al anochecer, se forman en la mayoría de los pueblos de España, a modo de improvisadas tertulias en las que se sacan las sillas a la calle para reunir a los tozudos residentes en ellos y a los veraneantes, la mayoría gentes del lugar retornados por unas semanas. Reconozco que no tengo pueblo y que soy, por mis muchos pecados, de ciudad; pero, por concesión familiar, tengo una especie de carnet de adopción en un sitio tranquilo y acogedor, del que no diré su nombre -y no porque “no quiera acordarme”, sino todo lo contrario-, pero daré la pista de que se encuentra enclavado en la comarca de Entresierras, en la provincia de Salamanca.

escuchar Y LEER, NO MANIPULAR

La tentación de interpretar las palabras de León XIV

Manuel Parra Celaya. La tentación de interpretar las palabras de León XIV en clave política ha sido una constante y un colofón inevitable de su visita a España. Otro tanto sucedió con las intervenciones de su antecesor, el Papa Francisco, con la diferencia de que este daba más cancha al mundo del periodismo, al estar dotado de esa característica que se suele atribuir a los argentinos en lo tocante a la locuacidad.
Tanto las palabras del actual Pontífice en Madrid, Barcelona y Canarias, como - si se sabe leer- el interesante y profundo contenido de su encíclica “Magnifica Humanitas” escapan de cualquier forma de manipulación partidista o ideológica; eso no quiere decir que choquen, y no de refilón precisamente, con algunas constante del pensamiento actual generalizado, convertido en dogma y en moneda corriente en nuestros días.

nos informan a diario del incremento de los alijos de esta droga y de la saña de los narcos, que ya han causado varias víctimas entre las Fuerzas de Seguridad españolas

EL FRENTE SUR

Manuel Parra Celaya. No nos duelan prendas a la hora de utilizar términos de guerra para definir la dura realidad que se está viviendo en las costas andaluzas con el narcotráfico, pues estamos ante un escenario claramente bélico en el que uno de los bandos combatientes -el de España y su supuesto Estado de Derecho- aparece a diario en clara inferioridad de condiciones ante el combate que se está librando.
Aunque el tema del contrabando en Andalucía -y en otros puntos del litoral español- viene de muy lejos, en estos momentos, en el Campo de Gibraltar, Cádiz o Huelva, ha adquirido una virulencia insospechada al intervenir organizaciones criminales bien preparadas y dotadas que trascienden con mucho la proximidad de las redes marroquíes y se amplían a un ámbito de intereses internacionales; ya no es solo el hachís, sino especialmente la cocaína

con contadas y honrosas excepciones; y, aun en estas, el sarcasmo más o menos cruel sustituye a la sana ironía

LICENCIA PARA PODER REÍRNOS: Los tonos broncos, malhumorados y a veces agresivos prevalecen en la actual política española

Manuel Parra Celaya. Los tonos broncos, malhumorados y a veces agresivos prevalecen en la actual política española, con contadas y honrosas excepciones; y, aun en estas, el sarcasmo más o menos cruel sustituye a la sana ironía y el denuesto al chiste oportuno. Quienes se llevan la palma en esta carencia del sentido del humor suelen ser los nacionalistas y supremacistas de toda laya, quienes, revestidos de esa casi sacerdotal soberbia que caracteriza a quienes se consideran en posesión de la verdad, son incapaces de aceptar ni una pequeña broma que hace referencia, aunque sea de perfil, a sus dogmas.
Esto ha ocurrido, como ejemplo reciente, con el estupendo escritor Eduardo Mendoza, que se permitió una chanza intrascendente sobre el Día del Libro y Sant Jordi; lo que era, todo lo más, una boutade obligó a que nuestro novelista tuviera que firmar sus ejemplares convenientemente escoltado por un guardaespaldas, ante las amenazas recibidas.

SUEÑOS DE UNA NOCHE DE VERANO

Manuel Parra Celaya. Todos tenemos sueños repetitivos, cuya interpretación precisaría algo más que un echar mano de la teoría psicoanalista de andar por casa; un servidor, por decir algo, sueña periódicamente con un amplio vestíbulo de una mansión campestre con sillones de mimbre, pero lo cierto es que nunca he estado en tal lugar ni forma parte de mis expectativas: misterios del subconsciente…Otra cosa es soñar despierto, lo que, en mi caso, es producto de una portentosa imaginación, que pondré a prueba el día en que me decida a escribir una novela,  y de deseos solo expresados en un círculo cercano. Pero esos sueños con los ojos abiertos no suelen provenir de la curiosa combinación que propuso el Dr. Freud, entre el “ello”, el “ego” y el “super-yo”; nacen de un sustrato axiológico personal, integrado por creencias e ideas trabajadas, de su tozudo contraste con la realidad y de una inasequible confianza en el futuro.  

Es perfectamente inútil, en consecuencia, echarles en cara a ellos, tan púdicos, legalistas y honestos, que no retiren su apoyo a Sánchez

CONSIGNA: ¡NO DEJARLO CAER!

Manuel Parra Celaya. En la España Oficial no suele ser una virtud acreditada la veracidad; tampoco exageremos: la falsedad y la simulación pueden considerarse comunes a todo el mundo político a escala universal, pero da la impresión de que en la España actual nos llevamos la palma.
Tenemos que hacer una salvedad, si bien poco honorable desde nuestra óptica: generalmente, los nacionalismos separatistas no engañan en sus intenciones, salvo que se trate de dirigirse a aquellos ciudadanos que no comparten sus obsesiones. Un caso paradigmático fue el de Sabino Arana, fundador del PNV, a quien algunos ingenuos achacan su conversión en los últimos años de su vida; y no fue así, sino que, tras observar el panorama real de la sociedad vasca y las trabas a las que podía enfrentarse de seguir machaconamente en su línea de pureza racial, de su basamento en un mundo rural supuestamente idílico y, sobre todo,  por  darse un poco de cuenta de cómo iba cambiando el mundo a su alrededor, hizo un quiebro en su estrategia, para fundar una Liga de vascos españolistas.

CUESTIÓN DE SUFIJOS

El que blasona de “españolismo” y no de “españolidad” suele encararse frontalmente con los otros ismos

Manuel Parra Celaya. No es la primera ocasión en que, en el curso de una tertulia improvisada en que cada uno es libre de opinar, alguien me define, de sopetón, como “españolista”, y no precisamente refiriéndose al club de fútbol más añejo de Barcelona. Mi respuesta suele sorprender, pues, como dijo alguien, ese término casi me molesta: me defino como “español”, sin el sufijo, y eso sí, a machamartillo.
Añadir el sufijo -ista me suena, sin poder evitarlo, a esa “gruesa patriotería de charanga” o a un “patriotismo elemental”, expresiones despectivas que usó un gran español. Por ello, prefiero con mucho el concepto de “españolidad”, que es una mejor forma de definir la Idea; mi sentido patriótico nace, como todo amor verdadero y permanente, de la razón y, además, del dolor de España, a la manera unamuniana. 

BAJANDO EL LISTÓN

Utopía es “plan, proyecto, doctrina o sistema optimista que aparece como irrealizable

Los motivos de esta decadencia pueden ser varios: uno de ellos lo constituyen las prisas y el ajetreo, causas de que, casi acabados los postres, los contertulios se levantan para acudir a sus quehaceres; otro -y esta es una opinión muy personal- por el estricto control antitabaco, y ya ha pasado a la historia el ritual de encender el cigarro (en mi caso, la pipa) para seguir departiendo entre volutas de humo; y la tercera es esa “censura mental” que lo políticamente correcto nos ha impuesto poco a poco, y que coarta la libre expresión en público, con el riesgo de que, en una mesa próxima, un comensal ajeno al grupo dialogante increpe al hablante y amenace con poner una denuncia.

Quizás se le oculte al Santo Padre la actual tendencia oficial de derribar cruces en muchas localidades y parajes de España

ALCE LA MIRADA, SANTO PADRE

Manuel Parra Celaya. Parece que el himno del próximo viaje del Papa León XIV a España se titula “Alza la mirada”; lo he escuchado en Internet y, francamente, me ha gustado; espero que se convierta en consigna para todos los creyentes españoles -y, especialmente, para las nuevas generaciones- frente a la aburrida. constante y aviesa propaganda que nos invita a mirar hacia abajo. Los jóvenes españoles de otros tiempos -entre los que se encontraba un servidor y nunca se ha arrepentido- también alzábamos la mirada, que proponíamos que fuera “clara y lejos”, porque, a continuación afirmábamos, que estábamos “caminando hacia Dios”.  Otra canción, procedente de un maravilloso soneto de dos décadas anteriores, que se centraba en las desilusiones ante la dura realidad frente a los ideales juveniles, finalizaba con los versos “pero allí donde estés, cree y espera” y con un rotundo “pon los ojos arriba, siempre arriba”. De forma que a mi generación no le suena nada extraño eso de alzar la mirada.