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Diario YA


 

veganismo es libertad, veganismo es justicia

CON V DE VEGANO

Manuel Parra Celaya. Aún no se han limpiado las calles de la propaganda de las últimas elecciones, y es una lástima porque los carteles, aparte de repetir los eslóganes archiconocidos, se van pudriendo y sus pingajos adquieren un aspecto más siniestro que cuando fueron instalados. Además, persisten, o se acrecientan, bastantes papeles engomados en fachadas, buzones y espacios de todo tipo con imágenes de vacas, gallinas y cerdos (con perdón), en los que se insiste al viandante curioso y sorprendido por esa proliferación para que se convierta en vegano, es decir, a no consumir productos de origen animal. Bueno, cada uno es libre de preferir una determinada forma de alimentación, y un servidor de ustedes respeta todas y cada una de las opciones culinarias, en el buen sentido de que exista reciprocidad, es decir, que no se entrometan en las mías, ni siquiera con la menor forma de coacción psicológica.

Julián Marías: EN MEMORIA DE UN GRAN PENSADOR

Manuel Parra Celaya. Se acaba de cumplir el aniversario del nacimiento de Julián Marías (17 de junio de 1914-15 de diciembre de 2005) y escasos medios se han acordado de su figura, como no fuera solo para resaltar su posicionamiento antifranquista; que yo conozca, solo uno (ABC) recordaba que, además, fue rechazado por la izquierda por su indeleble sello católico, lo que llevó, por ejemplo, a asistir como invitado a algunas sesiones del Concilio o a ser designado por Juan Pablo II miembro de la Academia Pontificia de Cultura. Además de la enemiga de la izquierda, tuvo el honor de tenerla de los nacionalismos separatistas; esta hostilidad venía, acaso, de aquellos excelentes artículos, entre enero y mayo de 1978, en contra de la inclusión del término nacionalidades en el texto constitucional.

LA IGNORANCIA COMO AGRAVANTE

Manuel Parra Celaya. Por supuesto que no me voy a referir a la ignorancia invencible, esto es, aquella que muestran algunas personas cuyo percentil cae por debajo de la media ni las que, desgraciadamente, no han tenido oportunidad de mejorar su instrucción y permanecen en un nivel de conocimientos escasamente elemental. Y tampoco -Dios me libre de echar leña al fuego de la discordia y el frentismo- reiterando en estas líneas la mediocridad de los políticos al uso, que bastante pena tienen ellos y sus electores para que encima nos encarnicemos con sus estupideces.

El primer paso (de lo impensable a lo radical) consiste en presentar a la opinión pública debates entre expertos que dialogan sobre la idea

LAS SOSPECHAS DE LA RANITA

Manuel Parra Celaya. Me imagino que todos los lectores han oído el cuento de la ranita, pero no está de más repetirlo aquí para ilustrar una noticia de prensa de días atrás, que pasó casi desapercibida por la rapidez con la que se publicó y desapareció por el escotillón oficial, sin más comentarios ni consecuencias.   Pues “érase una vez” una ranita que fue introducida, en invierno, en un puchero de agua templada y ella se sintió muy cómoda por aquel agradable baño que le proporcionaban sus cuidadores; pero estos fueron calentando progresivamente la temperatura, hasta que el agua hirvió y la ranita, por lógica, quedó cocida.

hablaremos de cosas más serias y preocupantes

LÁGRIMAS DE CODODRILO: Acabado el sainete de Pedro Sánchez y sus lamentos de amor

Manuel Parra Celaya. Acabado el sainete (o vodevil, esperpento o frustrada rima becqueriana, como deseen) de Pedro Sánchez y sus lamentos de amor, hablaremos de cosas más serias y preocupantes.
¿Puede extrañar a nadie el resultado de las pasadas elecciones autonómicas del País Vasco? Yo no encuentro estupidez más clamorosa que los lamentos por lo que llaman “despego constitucional”, pues se trata de un problema de mucho más calado: de un despego a la noción de España. Y a la vuelta de la esquina -en una semana- contemplaremos, si Dios no lo remedia, otro desentendimiento -o animadversión- semejante, en cuanto se vean los resultados de los comicios en Cataluña.

Resumámoslo en que se robó un beso, pero la acusación formal es de “agresión sexual”

LA ESPAÑOLA CUANDO BESA…

Manuel Parra Celaya. Algunos lectores se sorprendieron -agradablemente- por la referencia a la mente privilegiada de Julián Marías en mi anterior artículo; como no deseo fatigarlos, acudo al popular una de cal y otra de arena y hoy me paso a una faceta que podríamos llamar más frívola; por ello, me propongo escribir sobre el beso y su carácter supuestamente punible, según recoge la coercitiva legislación española en este momento. Me ha sugerido esta idea la noticia, del tipo de las que pasan desapercibidas por la mayoría, sobre la condena a un policía por besar a una detenida; no se aclara si el beso fue forzado o aceptado con resignación, aunque me inclino por lo primero; dejémoslo en que fue un beso ineludible, en todo caso, inapropiado para la situación, que habría merecido una fuerte amonestación de los superiores del agente y las disculpas del atrevido a la apresada. Resumámoslo en que se robó un beso, pero la acusación formal es de “agresión sexual”, más o menos como aquel que, en un momento de entusiasmo, estampó el Sr. Rubiales en los labios, no menos entusiasmados, de Jenni Hermoso. No he podido menos que evocar aquella simpática canción de Manolo Escobar, “Por un beso que le di en el Puerto…”

una gran parte de esa derecha no tendrá el menor escrúpulo en pactar con sus teóricos adversarios de la izquierda

¿EUROCENTRISMO?

Manuel Parra Celaya. Como millones de europeos, he repasado en la prensa los resultados de las elecciones al Parlamento de Estrasburgo, procurando leer entre líneas y más allá de ellas para matizar el inevitable triunfalismo de todos los partidos con sus resultados, sean buenos, malos, mediocres o regulares. Un comentario general periodístico es que Europa ha girado -o está girando- a la derecha; bueno, pero ya sabemos por experiencia que una gran parte de esa derecha no tendrá el menor escrúpulo en pactar con sus teóricos adversarios de la izquierda, siempre que se trate de mantener el establishment supranacional o estrictamente nacional, dentro del Sistema omnipresente; en efecto, el combate cultural suele disfrutar de muchos armisticios cuando se trata, por ejemplo, de debatir aspectos de la Ideología Woke, de mantener las leyes de memoria o de defender la vida de los nasciturus…

Ruptura de relaciones diplomáticas con Israel y entregue triunfalmente una millonada a Zelenski

¿ESPAÑA EN LA CUERDA FLOJA?

Manuel Parra Celaya. La circunstancia de España es, para decirlo de manera misericordiosa, burda, bronca y confusa, y la del mundo en general es caótica y peligrosa; aún no se ha llegado aquí, por fortuna, al vive peligrosamente, no entendible como consigna heroica, sino como consejo sumiso y paciente, y esperemos que nunca se alcance esa cota. No obstante, y sin caer en escepticismos ni en un estéril pesimismo, nos podemos preguntar en qué momento de la historia desaparecieron de la vista del ser humano los sobresaltos, los riesgos y, en concreto, las guerras; señáleme un lector pacifista a ultranza una coyuntura en que no resonó el cruce de las armas. Habrá que concluir, por desgracia pero con realismo, que la guerra es consubstancial a la especie, por lo menos desde que quedó en la memoria colectiva el simbolismo de Caín y Abel.

QUE TRATA DEL CLERO

Supuesto cisma que han protagonizado las Clarisas de Belorado y bisagrazo del Obispado de Getafe

Manuel Parra Celaya. Dice un viejo chascarrillo, atribuido a Agustín de Foxá (y posiblemente apócrifo como tantos otros) que los españoles siempre vamos al compás de los curas, sea delante con un cirio o con un palo detrás. Y dos noticias de prensa me lo han recordado, no solo por lo que puedan tener de anécdota, sino -y esto es más grave- por lo que puedan alcanzar el rango de categoría para los creyentes, cuyo conjunto conforma la Iglesia Católica, no lo olvidemos, por mucho que la ignorancia,  los atavismos o la mala gaita la confundan con solo una parte, la de los ordenados o de la de la jerarquía.

la parroquia barcelonesa del Espíritu Santo, enclavada en la Travesera de Gracia, va a ser derruida de forma inminente

LA PARROQUIA Y LA PIQUETA

Manuel Parra Celaya. Dirijo hoy estas líneas, principalmente, a los lectores creyentes y más o menos practicantes de fuera de Barcelona, pues los que reúnen esta condición en mi ciudad saben de sobra la noticia que comento y, en su inmensa mayoría, experimentan esa sensación de impotencia, por otra parte tan extendida en toda España en los últimos tiempos… El hecho es que la parroquia barcelonesa del Espíritu Santo, enclavada en la Travesera de Gracia, va a ser derruida de forma inminente hasta sus cimientos por orden de uno de los Ordinarios del lugar (leánse obispos titular o auxiliares), sin que pueda mediar recurso alguno para evitarlo; se suma a otros derribos, ventas y desacralizaciones de templos de la Ciudad Condal, cuyo número no puedo precisar. Los motivos aducidos en estos casos suelen ser variados: escasez de fieles y de sacerdotes encargados, escasa vida parroquial, estado ruinoso y, el que más sobresale al parecer, las cuentas en números rojos del Obispado, aspecto en el que, como feligrés de filas, ni entro ni salgo, pues doctores tiene la Iglesia, así como economistas y administradores.