
Alberto Buela. Este es un dicho que se ha puesto de moda en el ámbito del periodismo actual, con el cual desean “los analfabetos locuaces” poner distancia entre sus opiniones y la realidad de los hechos. Sobre todo, si estos no les complacen.
No cabe duda de que el dicho encierra alguna verdad. El dato es objetivo y el relato subjetivo, pues supone la interpretación del dato. Y hoy el periodismo es, fundamentalmente, interpretativo.
Estamos en plena guerra entre Israel y Estados Unidos contra Irán y los datos que nos ofrecen son: Israel no tiene muertos, Estados Unidos unos pocos y por errores propios, mientras que Irán tiene miles y miles.
El relato dice que la causa de la agresión judeo-yanqui es que Israel iba a ser la víctima potencial de Irán y sus bombas atómicas y Estados Unidos salió en su defensa pues ambos son Estados intercambiables- cuando digo uno, digo el otro. Y cuando digo el otro, digo uno- mientras que Irán encarna la maldad absoluta.