
Al pasar por la sección de productos lácteos, es fácil encontrar estanterías repletas de envases. No obstante, lo realmente difícil es estar seguro de que el elegido tenga la calidad que estamos buscando. Este aspecto influye tanto en el sabor como en la seguridad alimentaria y el valor nutricional que llega al consumidor final, por lo que saber diferenciar cuáles son los mejores productos te ayudará a disfrutar de dichas propiedades.
¿Por qué agregar lácteos a nuestra dieta?
Dentro de la cesta de compra en España, los lácteos son un grupo de gran relevancia para el consumo diario. Leche, yogur, mantequilla y queso son algunos de los productos con alto valor proteico, calcio y vitaminas esenciales para la salud en general, sobre todo para los huesos.
Estudios nutricionales afirman que quienes mantienen un consumo adecuado de lácteos tienen un buen patrón dietético y, por tanto, tienen menos riesgo de sufrir de sobrepeso u obesidad. Por supuesto, no quiere decir que sean milagrosos para bajar de peso, pero su inclusión equilibrada se convierte en una herramienta para cuidar de nuestra salud.
Calidad vs. sabor: ¿qué es lo más importante?
Hay que tener en cuenta que la calidad de los lácteos no se basa solo en cómo el producto resulta agradable al paladar. Más bien, se tiene en cuenta que se realicen controles sanitarios, trazabilidad y que haya homogeneidad entre los lotes.
Las empresas especializadas en derivados lácteos se esfuerzan por trabajar solo con fabricantes de confianza que puedan ofrecerles una relación a largo plazo. Gracias a esto, se siguen estándares estrictos que garantizan que la composición y seguridad del producto se mantienen estables durante todo el año.
Para estar seguro de que un producto tiene alta calidad, se debe tener en cuenta algunos aspectos como los mencionados abajo.
Origen del producto: que esté regulado y las explotaciones sean controladas.
Procesos de pasteurización y conservación que garanticen la seguridad del producto sin comprometer su valor nutricional.
Certificados y controles oficiales: comprueban que el producto cumple con la norma vigente en el país.
Etiquetado que sea claro y detallado en cuanto a ingredientes, alérgenos y fecha de caducidad.
Tendencias de consumo y nuevos hábitos
En los últimos años, el consumo de la leche líquida ha ido mermando, mientras que derivados de esta como el queso y otros productos fermentados siguen manteniendo su atractivo. ¿Por qué sucede esto? Es probable que esto se deba a nuevos hábitos de consumo.
Cada vez más personas están interesadas en productos con valor añadido, además de prestarle más atención a la salud cardiovascular y ósea. Es así como se prefieren lácteos con perfiles específicos de grasa, como la mantequilla, o bien que posean un sello orgánico que garantice el cumplimiento de estándares de bienestar animal.
Entonces, es conveniente dedicar unos minutos a revisar las etiquetas de los productos, comparar el contenido de azúcares añadidos y comprobar los porcentajes de materia grasa. La oferta de estos productos es alta; ya solo queda tomar decisiones informadas por parte del consumidor con base en la responsabilidad nutricional y, por supuesto, el placer gastronómico.