
Fidel García. Santo Tomás de Aquino, en su Tratado de la Suma Teológica sobre la Pasión de Cristo, se plantea una cuestión interesante. Si Cristo soportó todos los padecimientos.
Responde: “si consideramos de los géneros de los sufrimientos los padeció todos. Así lo prueba Santo Tomás: esto se puede considerar de tres maneras. La primera por parte de los hombres de quienes padeció, pues padeció de los gentiles y de los judíos; de los varones y de las hembras, como se ve en las esclavas que acusaron a San Pedro. Padeció también de los príncipes y de sus ministros y de la plebe, según los que dice el Salmo: ¿Por qué se amotinan las gentes y trazan las naciones planes vanos y se reúnen los reyes de la tierra y a una se confabulan los príncipes contra el Señor y su Cristo? Padeció también de los familiares y conocidos pues padeció de Judas que lo traicionó y de Pedro que lo negó. Padeció de los amigos que lo abandonaron; padeció en la fama, por las blasfemias proferidas contra Él; padeció en el honor y en la honra por las irrisiones y las burlas que le infirieron; en los bienes, pues fue despojado de los vestidos; en el alma, por la tristeza, el tedio y el temor; en el cuerpo por las heridas y los azotes. Padeció. Padeció en los miembros de su cuerpo; padeció Cristo en la cabeza por la corona de punzantes espinas. en las manos y los pies, por los clavos que le atravesaron; en el rostro, por las bofetadas y los esputos. Padeció Cristo en todo el cuerpo por los azotes y la crucifixión.; en el gusto por la hiel y vinagre; en el olfato por la fetidez de los cadáveres existentes en aquel lugar llamado calvario en que fue colgado; en el oído por las voces de los que blasfemaban y escarnecían; en la vista viendo cómo lloraban la Madre y el discípulo amado San Juan Evangelista con las otras mujeres".