
Fidel García. La Resurrección de Jesucristo al tercer día, según las Escrituras, es fundamento del Mensaje Cristiano. Solo desde la Fe en la Resurrección revelada y creída, que germinó después del primer Viernes Santo, se pueden entender las palabras de San Pablo: ”Si Cristo no ha resucitado, los cristianos son los más ilusos y desgraciado de los hombres”
Las actitudes posmodernas y líquidas, negacionistas y/o heréticas ante el Misterio Sagrado de la Resurrección se podrían reducir así: Jesús murió definitivamente; el concepto de resurrección sería puramente simbólico, que expresa un deseo profundo humano, una utopía secular de un futuro mejor aquí, pero perecedero, una especie de mesianismo marxista.
En los relatos evangélicos, histórico-teológicos, las mujeres tienen un protagonismo definitivo. Ellas permanecieron valientes y solidarias al lado de Jesucristo: Marta y María lo acogieron solícitas y atentas en Betania, previa a la Pasión; las mujeres lo acompañaron en el Vía-Crucis del primer Viernes Santo; Verónica le limpia el rostro sangriento y sudoroso; las mujeres piadosas se lamentaban a su paso por las calles de Jerusalén. En el momento de la crucifixión se mantuvieron solidarias cuando los discípulos habían huido excepto San Juan - el San Juanín de los avilesinos.
María Magdalena y María de Cleofás acompañaron a la Madre Dolorosa del Calvario. Ellas vigilantes y muy de mañana se acercaron a embalsamar el cuerpo sin vida de su querido Maestro, quien se mostró a María Magdalena de forma majestuosa, pero de ignoto hasta que ella después de pensar que era el jardinero lo reconoció como su Maestro, cuando la llamó por su nombre.
Un protagonismo en las apariciones del resucitado lo tuvo María Magdelena - de la que hoy se escriben novelas llenas de estupideces sectarias-. María fue en realidad la primera en recibir el mensaje del Resucitado con la misión de comunicárselo a Pedro y compañeros, pero no la creyeron por razones jurídicas judías, porque las mujeres no tenían capacidad para declar en el derecho judío. Pensaron que eran cosa de las mujeres el mansaje que les había transmitido el mismo Jesús. Sin embargo, el máximo teólogo de la Iglesia Católica Tomas de Aquino, considera a María Magdalena como el primer apóstol de la Resurrección.
El Papa Teologo Ratzinger afirma con rotundidad: La Resurrección de Jesucristo va más allá de la historia de los hechos comprobables, como los viajes a la Luna, pero ha dejado una huella definitiva e imborrable en el devenir histórico. El Apóstol incrédulo Santo Tomás cuando vio y tocó las llagas y el costado del Resucitado creyó y con su testimonio: SEÑOR MÍO Y DIOS MIO. reforzó la FE de todos los incrédulos que en el mundo han sido.