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el presidente del Instituto de estudios económicos analiza la crisis para DiarioYa.es

Juan Iranzo, a DiarioYa: "A partir de ahora los puestos de trabajo los vamos a ir perdiendo los españoles"

Juan Iranzo, presidente del IEE

Redacción Madrid. 8 de Septiembre.

El Instituto de Estudios Económicos fue fundado el 9 de mayo de 1979 por un grupo de destacados empresarios españoles para promover, realizar y difundir trabajos e investigaciones sobre materias económicas y sociales. Su presidente, Juan Iranzo, lleva muchos años explicando la economía más compleja con un lenguaje de lo más sencillo en los distintos medios de comunicación. Y hoy ha tenido la gentileza de atender a DiarioYa.es para intentar explicar por qué España está viviendo una de las peores crisis económicas de su historia.

- Señor Iranzo, nos gustaría que nos hiciese un análisis de la coyuntura económica que vive España en estos momentos.

Estamos viviendo un momento especialmente delicado tanto para la economía mundial como para la española. Para la economía mundial, porque fundamentalmente podemos hablar de dos grandes problemas: unas tensiones inflacionistas a nivel internacional provocadas por el fuerte incremento del precio de las materias primas (alimentos, energía y materias metálicas), y en segundo lugar una pérdida de confianza muy importante en el sistema financiero que está provocando una enorme restricción del crédito (sobre todo para algunos países) y un incremento de las primas de riesgo.
 
- ¿Y la economía española?
 
La economía española está en un momento especialmente delicado, yo me atrevería a decir que en el peor desde el año 1993. Por dos razones: una, que los problemas económicos internacionales le perjudican más a la economía española. Somos más vulnerables porque dependemos del petróleo más que otros países europeos, como Francia; y porque tenemos un déficit por cuenta corriente que es el más alto de la OCDE, con lo cual tenemos grandísimas necesidades de financiación. El precio del petróleo nos perjudica en forma de inflación diferencial y más déficit exterior. Y en segundo lugar, la restricción del crédito y el encarecimiento que significa menos consumo, porque la mitad del consumo en España se financia a crédito, y desde luego menos inversión, sobre todo en vivienda.
 
- ¿Hay algún otro factor interno que explique la crisis nacional?
 
Sí, tenemos dos problemas internos adicionales: una pérdida de competitividad del conjunto de la economía española, que ha hecho que el sector industrial no haya cogido el relevo de la construcción. La pérdida de competitividad se debe a tres razones: una, es la primera vez que estamos en crisis con nuestra moneda sobreapreciada. Es verdad que el euro ha ajustado un 10% con el dólar, pero en cualquier caso yo creo que sigue sobreapreciado, y es una situación inédita en la historia de España. En segundo lugar, tenemos una inflación más alta que nuestro entorno, y eso quiere decir que nuestros salarios han crecido más. No quiere decir que haya aumentado nuestro nivel adquisitivo, eso me da igual a estos efectos, estamos hablando de competitividad. Lo que significa es que somos más caros. Y en tercer lugar, nuestras empresas estaban bastante endeudadas porque había habido gran liquidez, y barata, y ahora la subida de tipos de interés significa más costes financieros, lo que se traduce en menos competitividad. El segundo problema es el derrumbe del sector de la construcción residencial, por dos problemas: uno, financiero, de financiación y refinanciación de los proyectos, que afecta tanto a los promotores como a los compradores últimos, a pesar de que en los últimos días la subrogación ha vuelto a mejorar. Y por otro lado, porque hay expectativa de bajada de precios. Estamos, pues, en un momento delicado, y o se toman las medidas adecuadas, o el coste será siempre el más traumático: un millón y medio de parados más.
 
- ¿Cuáles son esas medidas?
 
No deben ir del lado de la demanda. Creo que el Gobierno se está equivocando en los 400 euros, que ya criticamos en su día ampliamente, que es quizá la propuesta estrella. Es una propuesta cara (0´6 del PIB), es injusta porque no beneficia a los más necesitados y además no genera ningún efecto positivo, sino todo lo contrario. Y luego estamos viendo continuos anuncios de gastos: subida de pensiones, del salario de los funcionarios un 3´5%, etc. Creo que éste no es el camino. Sería necesario: en primer lugar, un presupuesto muy restrictivo, y por tanto los funcionarios (y yo lo soy) tendríamos que tener congelado en sueldo. ¿Por qué?, porque tenemos garantizado el empleo, y eso es un valor. En segundo lugar, mucho cuidado con los gastos, que además se van consolidando, como son las pensiones, etc. Y en tercer lugar, ninguna medida más estrambótica como la de los 400 euros. Y por tanto, las medidas, más que para ir contra la crisis, son para cortarla y salir con más intensidad.
 
- ¿Sería bueno que se tomasen medidas también de tipo fiscal?
 
En efecto, por ejemplo, creo que es muy importante bajar el impuesto de sociedades y las cotizaciones sociales, en segundo lugar laborales, especialmente importantes en este momento, no sólo la movilidad sino la salida del mercado laboral porque hay compañías que tienen un exceso de capacidad productiva, y si no se les permite (a unos costes razonables) ajustar su plantilla, la alternativa es mucho peor. También hay que frenar las subidas políticas del SMI, no porque afecte a un colectivo amplio, sino porque tiene un efecto arrastre sobre el resto de referencias. Y yo creo que habría que hacer esfuerzos para reducir nuestra dependencia energética. Dependemos en un 85% del exterior, y más del 70% de los hidrocarburos. Hay que aplicar políticas de ahorro energéticos a través de precios reales, hay que potenciar las energías renovables en la medida de sus posibilidades de verdad (el bioetanol lo dejaría en cuestión) y tener en cuenta la energía nuclear. Además, es un buen momento para desarrollar infraestructuras que son necesarias, de trasvase de agua, de energía, y de transporte y telecomunicaciones. Un gran problema es la falta de transporte ferroviario de mercancías, y en ese sentido el eje mediterráneo, Algeciras- Francia, sería clave.
 
- ¿Qué parte de culpa tiene el Gobierno en la situación actual?
 
El Gobierno tiene una parte importante de culpa en la actual situación. En primer lugar, por la inacción de política económica en los primeros cuatro años de gobierno; época de esplendor, pero nosotros decíamos: “Hay que continuar con las reformas estructurales, es que no está consolidado nuestro potencial de crecimiento y hay que seguir incrementándolo”. No se hizo. En segundo lugar, dijimos: “No se puede seguir incrementando el gasto público”, como se empezó a hacer desde el año 2004. Claro, entonces no se notaba porque los ingresos se estaban comportando magníficamente porque crecíamos mucho. Pero decíamos, y está escrito: “Cuando la economía de desacelera, los ingresos se van y los gastos se quedan”. Y eso es lo que estamos viendo ahora con el INEM, que es lo que se llama “estabilizadores automáticos”. Y por último, el no reconocimiento de la crisis, en lugar de generar expectativas positivas, como el resto de la sociedad sí que lo percibía, ha generado expectativas negativas. Ese no reconocimiento de la crisis ha agravado sin duda las expectativas.
 
- ¿Las pensiones corren peligro?
 
Sí, a corto plazo no, pero a medio plazo sin lugar a dudas. Tienen un pequeño problema en el 2010, pero sobre todo el problema grande es a partir del 2025, porque se jubila la población procedente del “baby boom”. Por tanto, las pensiones públicas tienen problemas en el sistema de reparto que tenemos, y hay que seguir profundizando en el Pacto de Toledo. La idea era no utilizar las pensiones con fines electorales y analizar en profundidad el asunto; nuestro presidente ayer mismo utilizó las pensiones con fines electorales.
 
- ¿Qué le parece el dato del 25% de paro en el último año?
 
Espectacular en el sentido negativo, y preocupante.
 
- Como sabe, la construcción viene sufriendo un preocupante parón que ha dejado sin empleo a muchos cientos de personas, en su mayoría inmigrantes. ¿Cómo valora Vd. el problema de la inmigración en su dimensión económica?
 
Es una cuestión clave. Primero, porque es una situación inédita, es decir, no tenemos referencias pasadas. Yo creo que ha sido muy positivo, porque ha reducido “cuellos de botella” y por tanto generado empleo, porque ha permitido un crecimiento. Pero en este momento es una situación complicada, porque yo creo que los puestos de trabajo que se han creado han sido fundamentalmente inmigrantes, pero los inmigrantes son más flexibles y más baratos, tanto en movilidad geográfica como funcional, y a costes menores. Por tanto, yo creo que a partir de ahora los puestos de trabajo los vamos a ir perdiendo los españoles, y eso puede dar lugar a una situación inédita, que es una conflictividad social que nunca habíamos tenido en España. Porque además el conflicto va a venir en los niveles más bajos de cualificación.
 
- ¿Qué le parece el anuncio del ministro Corbacho sobre parar la contratación en origen de inmigrantes?
 
Yo creo que a los inmigrantes hay que contratarlos en origen, yo perseguiría mucho más la inmigración ilegal. Y mejoraría los servicios para que, si tienes mano de obra disponible en España pues que no haga falta acudir fuera, pero hay cuellos de botella no sólo en la agricultura, sino también mucho en la tecnología.
 
- Hablemos de economía doméstica. ¿Qué consejos podemos dar a los ciudadanos para sobrellevar mejor la crisis?
 
En primer lugar, mirar con mucho cuidado su incremento de deuda. Y la deuda no es sólo hipotecaria, son los electrodomésticos, etc., y las tarjetas de crédito, claro. Es decir, tener cuidado con aquello que no paguemos al contado, porque al final son compromisos futuros de pago que nos pueden estrangular. En segundo lugar, que mire mucho más los precios y las calidades, porque evidentemente tiene costes el no comparar…, es pesado tener que ir de tienda en tienda, pero yo le recomiendo que lo haga. En tercer lugar, que haga un enorme esfuerzo por mantener su puesto de trabajo y por tanto ser flexible. En cuarto lugar, todos vamos a necesitar una cierta contención de los salarios porque la subida del precio del petróleo es un empobrecimiento real frente a terceros, por tanto si no reconocemos esa situación generaremos mayores espirales inflacionistas. Y luego, que no haga mucho caso de incentivar el consumo, porque lo que le ocurre a España ahora es que le falta ahorro. Fiscalmente, también habría que potenciar el ahorro.

 

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