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José Luis Orella: El ajedrez ucraniano

 

 

Ucrania se desliza hacia la división social. Finalmente ha quedado claro que el rechazo al acuerdo con la UE, en realidad escondía una nueva revolución. (El ajedrez ucraniano)

 

 

La capital iraní parece protagonizar los elementos de una nueva Guerra Fría

OPERACIÓN TEHERÁN

José Luis Orella. La capital iraní parece protagonizar los elementos de una nueva Guerra Fría. Ayer moría en Moscu, Guevork Vartanian, nacido en Rostov del Don el 17 de febrero de 1924. Era hijo de un espía y fue incorporado a la inteligencia soviética en 1940, donde actuó hasta 1992 en diversas misiones encubiertas en Europa Occidental, Asia y Estados Unidos. Fue el responsable que evitó la actuación de un comando alemán contra  Churchill, Roosevelt y Stalin, cuando se repartieron el mundo. Años después, el espía armenio desbarataba la red británica en el Asia central. Alain Delón aportará su imagen al único film realizado sobre el tema, Teherán-43.
Sin embargo, el Irán de los Ayatollas sigue siendo escenario para comandos de sicarios. La apuesta realizada para convertir la nación persa en una potencia nuclear esta encontrando altibajos en el asesinato selectivo de sus principales científicos. La explosión de una bomba instalada en un Peugeot 405 que transitaba por Teherán convirtió a Mostafa Ahmadi Roshan, vicedirector de comercio de la principal instalación para el enriquecimiento de uranio en Irán, en el cuarto científico nuclear asesinado en la República Islámica.
Los asesinatos se iniciaron en enero de 2010, cuando una moto bomba estalló frente al domicilio de Masud Ali Mohammadi, un físico nuclear que trabajaba para los Guardianes de la Revolución. Seis meses después, moría por disparos efectuados desde una motocicleta en Teherán, Darioush Rezainejad, científico del Ministerio de Defensa. En ese mismo año, el 29 de noviembre de 2010, se efectuó un ataque con bomba contra Fereydun Abbasi Davani, actual dirigente de la Agencia Internacional de Energía Atómica, y Majid Shariari, fundador de la Sociedad Nuclear de Irán. El primero sobrevivió al ataque al arrojarse del coche en marcha.
De lo que no cabe duda, es que Irán tendrá que apelar a su experiencia diplomática persa para evitar que sus científicos sigan siendo objetivo de sicarios.