
El prestigioso The Economist acaba de publicar un artículo sobre España. Llega a la conclusión de que casi la mitad de los madrileños dependen del presupuesto estatal, autonómico y municipal.
Que si menos coches oficiales ¿pero qué se va a hacer con los conductores a los que no se les puede obligar a hacer otra cosa?, que si sólo se van a cubrir al 10% de empleados públicos que se jubilen, que el absentismo es del 18% pero que nada se puede hacer con los que abusan, que los funcionarios pueden no ir al trabajo por enfermedad sin necesidad de justificarlo. Si se quiere contratar a un cirujano de renombre no se le puede ofrecer un bonus.
El gobierno regional de Madrid quiere privatizar algunos servicios y las dos cadenas de televisión, pero se topa con 3.242 liberados sindicales a suelo de la comunidad autónoma que boicotean toda iniciativa en este sentido.
Aclara bien lo de la flexibilidad laboral... (todavía hay gente a la que no le da la gana entender esto). Considerando el alto número de parados podría pensarse que el mercado laboral español es flexible, pero no es así. Se trata de un mercado que diferencia mucho entre Insiders y Outsiders, entre nacionales e inmigrantes y entre jóvenes y seniors...Y los castigados son siempre los mismos grupos de trabajadores. Porque del otro lado están los intocables.
Curioso que las demandas de empleo en la policía se han multiplicado por tres. Curioso, pone el ejemplo al CEF (centro de estudios financieros), donde quienes imparten clase son funcionarios sobrados de tiempo, ya que tienen un horario de trabajo escaso. Y quien gana un puesto en la administración de jacta de ello.
El final del aerticulo refleja lo siguiente:
Economic pain in Spain is likely to get worse. En España, añade el articulista con toda la razón, coexisten una burocracia intocable y un paro juvenil del 40%. No valen parches en la reforma laboral como medidas. La receta es sencilla: o la reforma o las revueltas.