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Diario YA


 

José Luis Orella: El ajedrez ucraniano

 

 

Ucrania se desliza hacia la división social. Finalmente ha quedado claro que el rechazo al acuerdo con la UE, en realidad escondía una nueva revolución. (El ajedrez ucraniano)

 

 

Políticos y Estadistas

Pedro Sáez Martínez de Ubago. El Diccionario de la Real Academia Española, entre otras, recoge las siguientes acepciones para la voz POLÍTICO: “5. Dicho de una persona: Que interviene en las cosas del gobierno y negocios del Estado. U.t.c.s.; “8. Actividad de quienes rigen o aspiran a regir los asuntos públicos; 9 “Actividad del ciudadano cuando interviene en los asuntos públicos con su opinión, con su voto, o de cualquier otro modo”.

A su vez, en la entrada ESTADISTA, el DRAE recoge los siguiente significados: “Persona que describe la población, riqueza y civilización de un pueblo, provincia o nación; 2.Persona con gran saber y experiencia en los asuntos del Estado”.
Es decir, mientras que cualquiera que ocupe un determinado cargo de gobierno o pueda intervenir de algún modo en los asuntos públicos es un político, solamente de aquél que demuestre gran saber y experiencia en los asuntos del Estado puede afirmarse con veracidad que es un estadista.
 
Un reciente estudio elaborado por tres asesores de la Presidencia del Gobierno revelaba que en España tenemos 445.568 políticos trabajando en todos los niveles de la administración, así como en todo tipo de empresas públicas o participación de fondos públicos, fundaciones, entes, observatorios, consejos… lo que nos situaba como el país europeo con mayor porcentaje de políticos por ciudadano de Europa, y, en términos absolutos referidos a los países avanzados del viejo continente, España tiene 300.000 políticos más que Alemania, trabajando a costa del presupuesto, y el doble que Italia y Francia.
 
Pero si vemos cómo está actualmente España, con su unidad continuamente cuestionada, lo mismo que su forma de estado, por la mala imagen de división y, en su caso, enfrentamiento con el gobierno, sedición, incumplimiento de la legalidad, desacato de las sentencias… que se da en no pocas comunidades autónomas; con unos índices nacionales de crecimiento económico, de desempleo, de pobreza, de fracaso escolar, de delincuencia… nada satisfactorios; con unos servicios y prestaciones en temas como los sociales, sanitarios, educativos o las infraestructuras cada vez restringidos y desproporcionados en relación con las cargas fiscales que soportamos los ciudadanos españoles… es fácil llegar a la conclusión de que, si nos atenemos al significado del DRAE, en España puede haber casi medio millón de políticos, pero entre todos ellos, de acuerdo con el evangélico “por sus frutos los reconoceréis” no parece que haya ningún estadista.
 
Precisamente, este martes 20 de noviembre, se han cumplido en España dos efemérides muy distintas, aunque ambas vinculadas al gobierno del Estado y la Historia de nuestra nación, el aniversario de las elecciones que dieron la mayoría absoluta al Partido Popular de Mariano Rajoy; y el trigésimo séptimo aniversario del fallecimiento del anterior Jefe del Estado, Francisco Franco.
 
De este año de gestión y, no sabría decir si gobierno o, más propiamente, desgobierno del Partido Popular, los datos del CIS hablan por sí mismos, lo mismo que los hechos. El gobierno de Rajoy ha sido objeto de dos huelgas generales; ha estado y sigue estando bajo la espada de Damocles de necesitar ser rescatado por la UE; ha visto estallar en sus manos los escándalos del sistema financiero, particularmente en los casos de las cajas de ahorros y Bankia; el paro ha alcanzado parámetros inauditos y la reforma laboral no ha sabido solucionarlo; los funcionarios están en pie de guerra; las autonomías y ayuntamientos acumulan un déficit descomunal; y los desahucios alarman a gran parte de la ciudadanía, llegando a ser causa de suicidio. 
 
Igualmente, en este año, sólo tres ministros del gobierno han superado el aprobado, aunque hoy no hay un solo miembro del Gobierno de Rajoy que llegue al 3,6, lo que permite afirmar que ningún gobierno de Rodríguez Zapatero –ni siquiera el último- tenía una valoración tan negativa. Quizá esto justifique ahora los collares y grandes cruces cuyo otorgamiento a los mentirosos responsables de la “herencia envenenada” hace meses resultaba incomprensible. Y hoy, con una prima de riesgo igual a la de hace un año, en 450 puntos básicos, con casi seis millones de parados etc. en una rueda de prensa celebrada en Brasil, Rajoy sólo ha sido capaz de defender su gestión a la gallega, es decir, respondiendo con otra pregunta: “¿Y qué hubiera pasado si no hubiéramos tomado las medidas que hemos tomado?”.
 
A la luz de lo aquí dicho, cabe recordar que hace 37 años, un apenado Carlos Arias Navarro se dirigía a los españoles y nos leía lo que se hacía en denominar el Testamento político de Franco, del que extraigo el siguiente fragmento: “Velad también vosotros y deponed, frente a los supremos intereses de la Patria y del pueblo español, toda mira personal. No cejéis en alcanzar la justicia social y la cultura para todos los hombres de España y haced de ello vuestro primordial objetivo. Mantened la unidad de las tierras de España exaltando la rica multiplicidad de las regiones como fuente de fortaleza en la unidad de la Patria”.
Quizá estas palabras, contempladas casi cuatro décadas después, nos desvelen una capacidad de previsión y un saber y experiencia en los asuntos de Estado, que induzcan a pensar que, frente a los 445.568 políticos que hoy nos abruman, en la figura de Francisco Franco Bahamonde, España sí tuvo un estadista.