
Pedro Sáez Martínez de Ubago. Ya hemos conocido que los datos del tercer trimestre reflejan que el desempleo se incrementa en 144.700 personas y marca una nueva cifra récord en el número total de desempleados en 4.978.300 afectados, según la Encuesta de Población Activa (EPA). De este modo, la tasa se eleva en seis décimas y se coloca en el 21,52%, frente al 20,89% del trimestre anterior. Se trata de la tasa de paro más elevada desde el cuarto trimestre de 1996, cuando alcanzó el 21,60%.
A la luz de esto, los españoles deberíamos estar preocupadísimos, temiendo por el trabajo, por la pérdida de poder adquisitivo, por el sustento de nuestras familias, por la educación de nuestros hijos, por los pagos de nuestras hipotecas, por el futuro de nuestras pensiones, la falta de liquidez y capitalización de nuestro sistema bancario, etc. Sin embargo, parecemos mucho más preocupados por quién gana la liga o la champions, quién se lleva la bota de oro… De ahí que raro sea el día en que las cadenas de televisión no nos permitan disfrutar con algún partido o cada vez los espacios informativos dediquen más minutos o programas enteros a los deportes y, sobre todos al fútbol.
Uno recuerda lo que se criticaba, cuando en España sólo teníamos dos cadenas de televisión y emitían unas horas al día, que se nos quisiera distraer con uno o dos partidos cada semana y piensa que ahora raro es el día en que no nos regalan con dos o tres partidos. Se ve que, cuanto menos pan hay, con más circo quieren regalarnos.
No debería caber en cabeza alguna que España, estando en una crisis económica profundísima, se permita el lujo de un espectáculo deportivo ampliamente por encima de sus posibilidades de gasto, salvo que, por ejemplo, se contraigan deudas con la Hacienda que no se tolerarían a grandes ni pequeñas empresas, ni a autónomos ni a particulares.
No es comprensible que nuestra Liga prometa más espectáculo que la francesa o alemana, siendo éstos países mucho más solventes. Así, parece que la quiebra económica del fútbol también se avista en el horizonte.
Durante la crisis, la sociedad está siendo sometida a grandes recortes: Gobierno central, funcionarios, asalariados, gobiernos regionales, cajas de ahorro, ayuntamientos ... Ahora les llega a los morosos del deporte profesional Básicamente, tenemos dos clubes viviendo en la abundancia, unos cuantos mantienen a un cierto equilibrio presupuestario, y una mayoría de equipos en Ley Concursal.
Nos escandalizamos porque un político que rige los destinos de la nación, con toda la responsabilidad que ello implica, pueda ganar 150.000 ó 200.000 euros, pero nos parece lo más normal que a nuestros jugadores, además de sus sueldos, les dieran una prima de 600.000 € por ganar el mundial de 2010; o que, pese a sus lesiones, Kaká tenga unos ingresos de 19,3 millones de euros o Cristiano Ronaldo, su compañero del Real Madrid un sueldo anual de 13,5 millones de euros más 14 millones de euros por contratos publicitarios o, por no ser parcial, que el argentino Lionel Messi del Barcelona obtenga anualmente 31 millones de euros entre salario y contratos publicitarios.
No soy aficionado al fútbol y me parece una falta de moral y de justicia que se gasten tantos millones en circo cuando el pueblo no tiene pan. Me considero español como el primero, pero cuando la liga se juega entre el Madrid (donde 14 jugadores de la plantilla son extranjeros y 8 españoles) y el Barcelona (con 11 extranjeros y 10 españoles) pienso que ya no se trata de patriotismo. Y como español, tampoco veo con agrado que ahora nuestra selección, ya no sea la selección española o nacional sino LA ROJA; o que lo que antes era la liga española sea ahora la liga de las estrellas o de los millones o de un banco con sede social en la tierra de Sabino Arana, concretamente en la Plaza San Nicolás, 4 de Bilbao.
Pero una cosa me llamó mucho la atención al conocer los resultados de audiencias televisivas del pasado año. La final del campeonato mundial de fútbol fue el programa más visto y, además, el único que superó en índices a Belén Esteban…
Si con esto los distintos gobiernos de España han venido alimentando el intelecto de gran cantidad de mis compatriotas, cuya educación y formación ya se empezó a menguar desde que entró en vigor la Ley Orgánica General del Sistema Educativo (LOGSE), de 3 de octubre de 1990, no hay que extrañarse que se haya perdido una generación de españoles y todo vaya como va. Esto perjudica gravemente a España, pero favorece los intereses de los politiquillos de turno que, en las urnas recogen lo que siembran, los mayores disparates y las más graves tonterías, porque, como escribió San Buenaventura: “Al necio no le gustan más que sus propias cosas; pues la necedad trabaja siempre en perjuicio propio”.
PEDRO SÁEZ MARTÍNEZ DE UBAGO