
José Luis Orella
50.000 jóvenes marroquíes consiguieron entrar en la ciudad de Ceuta, sin ningún tipo de control o defensa por parte española, quedando las unidades militares y policiales acuarteladas por órdenes superiores. Entretanto los miles de marroquíes saquearon supermercados, tiendas y asaltaron viviendas. En el día de hoy, la mitad han regresado con el botín robado a sus pueblos. Los contingentes, como se demuestra por videos de testigos directos, fueron transferidos a la frontera en camiones escoltados por la gendarmería marroquí. La facilidad de su acceso plantea casos de corrupción en la ciudad y una información certera, esencialmente cuando ya desde hace meses se veía advirtiendo en los círculos militares de la posibilidad de una marcha verde a las ciudades de Ceuta y melilla para conmemorar la entronización del monarca alauita.
La ciudad de Ceuta es española desde que, en 1580 el reino de Portugal fue heredado por nuestro monarca Felipe II, como a su vez Melilla lo es desde 1497, siendo esenciales en el proceso de protección militar del eje Baleares-Estrecho-Canarias. Por el contrario, Marruecos proviene de 1956, aunque queramos poner sus orígenes en 1660, cuando Muley Rachid de tafilete conquistó la ciudad de Fez y se proclamó sultán. La presencia de España en el norte de África viene desde mucho antes, como heredera del reino visigodo y del imperio romano.
La importancia estratégica de Ceuta proviene del control que ejerce en el flanco sur. El estrecho de Gibraltar, con una longitud de 42 millas y un ancho que en su punto más estrecho es de nueve millas, soporta una densidad de paso marítimo de 120.000 buques anuales. La responsabilidad de su seguridad atañe a España y a Marruecos desde 1956, cuando adquirió su independencia. En el caso español es por Ceuta, ya que Gibraltar fue ocupada por los británicos en la Guerra de Sucesión y reconocida su pérdida en el Tratado de Utrecht en 1713. La base naval de Gibraltar es un punto determinante en la estructura militar de la Alianza Atlántica dirigida por los Estados Unidos, y punto de reparación para los submarinos nucleares de la Royal Navy.
A nivel de tráfico marítimo el puerto de Algeciras era protagonista con un 70 % del control de mercancías. Sin embargo, Marruecos gracias a las ayudas internacionales ha desarrollado Tánger Med que concentra ya más del 47% de los contenedores que pasan por el Estrecho. En 2024 la terminal marroquí movió 10,2 millones de contenedores, más del doble que la española, y se consagró como el primer puerto de África. La Unión Europea en ese año obligó a las navieras a pagar por las emisiones contaminantes un impuesto especial en los puertos comunitarios, cuyo pago no existe en Marruecos, por lo que la UE ha posibilitado que se vaya transfiriendo el transporte de contenedores al norte de África.
A nivel estratégico militar España ha dejado de reclamar Gibraltar, y Marruecos y Gran Bretaña llevan tiempo realizando ejercicios conjuntos desde 1989. El último fue en junio de este mismo año, que consistió en operaciones conjuntas de buzos y buques de las armadas de ambos países. España con la pérdida de Ceuta supondría el fin de su control del estrecho, con el aislamiento defensivo de las islas Canarias, que afronta el mismo problema de desnacionalización por parte de las mafias marroquíes que con ayuda de las ong internacionales ayudan a la trata humana. Estados Unidos desde las bases de Rota y Morón, junto a Marruecos, que reivindica se trasladen a su país, y que en el futuro pretende hacer el control desde Ceuta y Gran Bretaña desde Gibraltar, se presentan como los verdaderos guardianes del estrecho de Gibraltar y la puerta entre el Mediterráneo y el Atlántico, uno de los principales accesos comerciales al sur de Europa y al Próximo Oriente.
La política española desarrollada en estas últimas décadas, principalmente por el anterior monarca. Como demuestra Charles Powell en su libro Rey en democracia, estaba dispuesto a la entrega de nuestras ciudades en 1979, como cuatro años antes había realizado con la provincia del Sáhara. Esta línea entreguista se ha incrementado con el actual gobierno Sánchez, principal inversor en el país alauita. No obstante, la reivindicación de territorio español por el marroquí para restaurar las viejas fronteras del imperio almorávide todavía se mantiene en los medios de comunicación oficiales.