Manuel Villena Lázaro. El gran gurú de las políticas económicas de la Unión Europea, Olli Rehn, le ha enviado, a su obediente y fiel acólito, Sr. Rajoy, un escueto e inquietante mensaje: “ Hay que retrasar la edad de jubilación más allá de los 67 años”.
Ya es hora que estos mandatarios se olviden de timoratas decisiones y de una vez por todas agarren el toro por los cuernos.
Desde estas humildes líneas me atrevo a sugerirles, con el serio temor que aceptarán de buen grado, una ley para dar solución definitiva y para siempre al problema de las pensiones. Esta ley sería tan escueta y simple como contundente y resolutiva. La ley en cuestión en su primer y único artículo diría: “La jubilación del trabajador coincidirá, necesaria y obligatoriamente, con la defunción.”
Pensándolo bien se le podría añadir un anexo: “Los jóvenes con edad y ganas de trabajar asistirán a los centros de trabajo como meros espectadores”