
Las piscinas no suelen envejecer bien, de manera que tener una muy antigua en el jardín puede suponer una carga. En este caso, no son raras las facturas de agua enormes por las fugas o ver cómo el gresite se cae, perjudicando la estética.
Si ocurre esto, ha llegado el momento de plantearse la contratación de una empresa de rehabilitación de piscinas, que no solo tapará las grietas, sino que también puede conseguir que la piscina evolucione para adaptarse a los nuevos tiempos.
Una de las reformas que más se piden es hacer la piscina menos profunda
Por norma general, las piscinas de los años 90 tenían más de dos metros de profundidad. Se hacían así para que los usuarios se pudiesen tirar desde un trampolín sin riesgos. Sin embargo, eso no tiene mucho sentido en las viviendas actuales.
Esto se debe a que el uso de la piscina ha pasado a ser social. Se suele estar de pie jugando con los niños, tomando unas bebidas con los amigos, etc.
De esa forma, una de las intervenciones que más se hace es reducir la profundidad elevando el fondo. Así, se suele dejar la piscina en unos 1,40 metros de profundidad, lo que aporta las siguientes ventajas:
Se ahorra mucha agua. Al reducir el volumen, se necesitan menos litros.
El agua se calienta más rápido. Menos volumen significa que el sol calienta antes el agua.
Mayor seguridad. Ahora, la piscina se puede usar en toda su superficie sin peligro.
Eliminar el gresite
A lo largo de varias décadas, el gresite (azulejos muy pequeños y de color azul) ha sido el rey a la hora de revestir el interior de las piscinas. Es un material duradero, pero que con el tiempo se suelta, además de que las juntas se ensucian y son imposibles de limpiar.
Ahora, la tendencia es la lámina armada texturizada en 3D. Es un material plástico que puede imitar a la piedra natural, a la arena, el mármol, etc., ofreciendo un buen tacto y siendo antideslizante.
Con este material se puede cambiar el aspecto del agua, la cual tendrá diferente tonalidad dependiendo del color del revestimiento. Así, con una lámina de color arena, el agua será igual a la de una playa caribeña.
Cambiar el sistema de filtrado
Las bombas de filtrado antiguas son un problema, puesto que consumen una cantidad de energía enorme. Por eso, en la rehabilitación se suele sustituir por una bomba de velocidad variable.
Esta no funciona siempre al 100 % de su potencia, sino que puede trabajar cambiando la velocidad y a bajas revoluciones. Con este cambio se consigue:
Un ahorro enorme en la factura eléctrica (de hasta el 70 %).
Reducir el ruido de la bomba, disfrutando del silencio.
Amortizar la inversión en dos o tres veranos.
Cambios en el sistema de mantenimiento del agua
En las piscinas actuales se ha pasado de la cloración tradicional a la salina, pero ahora hay otro sistema aún mejor y es el que se basa en el magnesio para desinfectar el agua.
Limpia el agua, a la vez que deja la piel más suave e incluso relaja los músculos. Con este mineral, se elimina la sensación de estar nadando en agua tratada con químicos.