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José Luis Orella: El ajedrez ucraniano

 

 

Ucrania se desliza hacia la división social. Finalmente ha quedado claro que el rechazo al acuerdo con la UE, en realidad escondía una nueva revolución. (El ajedrez ucraniano)

 

 

Violencia de género entre jóvenes y redes sociales

En los últimos años, el debate sobre la violencia de género ha comenzado a desplazarse hacia un escenario que hace apenas dos décadas apenas existía: el entorno digital. Redes sociales, aplicaciones de mensajería instantánea y teléfonos móviles han transformado profundamente la forma en que los jóvenes se relacionan entre sí. También han cambiado la manera en que pueden aparecer comportamientos de control, presión o acoso dentro de las relaciones de pareja.

Entre adolescentes y jóvenes adultos, buena parte de las relaciones afectivas se desarrolla hoy, al menos en parte, a través de internet. Mensajes constantes, intercambio de fotografías o conversaciones que se prolongan durante todo el día forman parte de la dinámica cotidiana de muchas parejas jóvenes. Ese mismo contexto que facilita la comunicación también puede convertirse, en determinados casos, en un espacio donde surgen nuevas formas de presión o control.

La doctrina jurídica ha comenzado a referirse a este fenómeno como violencia de género digital o ciberviolencia, entendida como aquellas conductas de hostigamiento o vigilancia que se ejercen mediante tecnologías de la información y la comunicación. En muchos casos no se trata de comportamientos que los propios jóvenes identifiquen inmediatamente como violencia. A menudo aparecen bajo la apariencia de celos, preocupación o interés dentro de la relación.

En la práctica se observan conductas que pueden evolucionar hacia dinámicas de control: revisar el teléfono móvil de la pareja, exigir acceso a redes sociales, pedir explicaciones constantes sobre con quién habla o dónde se encuentra, o insistir de forma reiterada mediante mensajes durante todo el día. Este tipo de comportamientos adquiere especial relevancia entre los jóvenes porque, en muchas ocasiones, se normalizan dentro de la propia relación afectiva.

El Derecho penal ha tenido que adaptarse progresivamente a estas nuevas realidades. La reforma del Código Penal español introdujo figuras delictivas que permiten perseguir conductas como el acoso reiterado (stalking), la difusión no consentida de imágenes íntimas o determinadas formas de hostigamiento que se producen a través de medios tecnológicos.

El abogado penalista Eric Vanden Berghe, director del despacho Larios Penal, ha señalado en distintos análisis jurídicos que muchos de estos conflictos surgen en relaciones sentimentales muy tempranas, donde las dinámicas emocionales propias de la adolescencia se combinan con el uso intensivo de las nuevas tecnologías.

La dificultad de estos casos reside, en gran medida, en que se desarrollan en un entorno —internet— donde la comunicación es constante y donde los límites entre lo público y lo privado pueden difuminarse con facilidad. Una conversación privada puede terminar expuesta ante decenas o cientos de personas a través de una red social.
Desde el punto de vista jurídico, estos procedimientos suelen exigir un análisis cuidadoso de la prueba digital: mensajes, conversaciones electrónicas o capturas de pantalla que pasan a formar parte de la investigación penal. En el despacho Larios Penal, fundado en 1980, este tipo de elementos probatorios se han vuelto cada vez más habituales dentro de los procedimientos contemporáneos.

Eric Vanden Berghe ha destacado en distintas ocasiones que la expansión de las redes sociales no ha creado necesariamente nuevas formas de violencia, pero sí ha multiplicado los canales a través de los cuales determinados comportamientos pueden manifestarse.

Comprender estas dinámicas resulta esencial para abordar un fenómeno que, aunque se desarrolla en el entorno digital, sigue respondiendo a patrones de comportamiento que la sociedad conoce desde hace tiempo. Desde esa perspectiva jurídica y como abogados especializados en violencia de género, el análisis de estos conflictos forma parte también de la actividad del despacho penalista Larios Penal, dedicado exclusivamente al ámbito del Derecho penal.