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José Luis Orella: El ajedrez ucraniano

 

 

Ucrania se desliza hacia la división social. Finalmente ha quedado claro que el rechazo al acuerdo con la UE, en realidad escondía una nueva revolución. (El ajedrez ucraniano)

 

 

¿Cómo se están controlando las colonias de gatos sin sacrificios en los municipios de España?

España cuenta con cerca de 2,5 millones de gatos callejeros, según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Esta población felina, que está en constante crecimiento, supone un desafío sanitario, social y de convivencia para muchos municipios del país. Durante décadas, las soluciones pasaban por la captura y el sacrificio, una práctica que generaba rechazo social y que, además, resultaba ineficaz. Cada vez que se eliminaban animales de una colonia, otros ocupaban su territorio y el problema se reproducía.
​En los últimos años, ayuntamientos de toda España han empezado a aplicar el método CES (Captura, Esterilización, Suelta), una estrategia que permite controlar el tamaño de las colonias sin recurrir al sacrificio. Este protocolo, avalado por organizaciones internacionales de protección animal, se basa en la esterilización de los gatos y su posterior devolución al territorio donde viven.
Los resultados están empezando a evidenciarse en ciudades de todo el país, donde la gestión de colonias ha pasado de ser un problema administrativo sin solución a un modelo de intervención planificada. Pero la intervención municipal no siempre es del agrado de todos. Tal y como recoge el medio La Moraleja, las asociaciones animalistas de Alcobendas han cargado contra la estrategia del ayuntamiento para controlar los gatos callejeros.
Lo que se debate es la visión de diferentes partes afectadas por la existencia de este tipo de colonias de animales. Vecinos de zonas residenciales, como los propietarios de chalets en La Moraleja o las comunidades de propietarios en urbanizaciones de toda España, siguen divididos entre quienes defienden la protección de los animales y quienes denuncian molestias, problemas de higiene y riesgos sanitarios.

Alcobendas y su apuesta por el área felina municipal
Alcobendas inauguró en enero de 2026 su primera área felina municipal. Según informó lamoraleja.com, este espacio cuenta con gateras, comederos y zonas verdes específicamente diseñadas para facilitar la gestión de las colonias locales. A pesar de las buenas intenciones, la iniciativa ha generado reacciones encontradas.
El ayuntamiento defiende que se trata de una respuesta a una "demanda vecinal" y una forma de organizar la convivencia con los más de 100 gatos que actualmente viven en colonias gestionadas por asociaciones como Alcobendas Felina. Sin embargo, algunas asociaciones animalistas han criticado la medida por considerar que concentra a los animales en un espacio reducido en lugar de integrarlos en el entorno urbano de forma natural.
Ante esta situación, que se repite en varias localidades, ¿deben los municipios crear espacios segregados para las colonias felinas o apostar por la integración mediante el control poblacional y la educación ciudadana? La experiencia de otras ciudades sugiere que no hay una única respuesta.

Qué es el método CES y por qué funciona
Entre las experiencias, una de más éxito es la aplicación del denominado método CES, consistente en capturar a los gatos callejeros de una colonia, esterilizarlos mediante intervención veterinaria, marcarlos (generalmente cortando la punta de una oreja para identificarlos visualmente) y devolverlos a su hábitat original. Una vez esterilizados, los gatos mantienen su comportamiento territorial pero dejan de reproducirse, lo que reduce progresivamente el tamaño de la colonia de forma natural.
​El principal beneficio de este sistema es que evita el llamado "efecto vacío". Cuando se elimina una colonia completa mediante captura y sacrificio, otros gatos ocupan rápidamente ese territorio, atraídos por los recursos disponibles (alimento, refugio, ausencia de competencia). En cambio, una colonia esterilizada ocupa el espacio, impide la entrada de nuevos ejemplares y se extingue gradualmente conforme los animales llegan al final de su ciclo vital.
​Los datos confirman la eficacia del método. Donde se ha implementado el programa CES de forma sistemática, las colonias han reducido su tamaño entre un 30% y un 50% en los primeros tres años de aplicación. Además, se han registrado menos peleas entre machos, menos maullidos nocturnos y una disminución significativa de las camadas abandonadas que antes saturaban las protectoras de animales.

La responsabilidad ciudadana: el eslabón perdido
A la hora de abordar este debate, uno de los aspectos más ignorados del problema es el papel de los ciudadanos en la generación de colonias felinas. ​Según las asociaciones que gestionan colonias, el problema se repite cada año. Camadas no deseadas que los propietarios abandonan en parques, animales que se pierden y no están identificados, gatos domésticos sin esterilizar que se reproducen sin control.
A esto se suma otras malas prácticas como que algunas personas, con buena intención, alimentan a los gatos sin ningún tipo de supervisión, lo que atrae a más animales y genera tensiones con vecinos que perciben la situación como un foco de suciedad e insalubridad.
Así, el reto a la hora de controlar las colonias de gatos en España es doble. Por un lado, generalizar el método CES en todos los municipios españoles, dotándolo de presupuesto y protocolos. Por otro, abordar el problema en su origen mediante campañas de concienciación sobre la esterilización doméstica y la responsabilidad en la tenencia de animales.
Solo así se podrá controlar una población que, de lo contrario, seguirá creciendo hasta convertirse en un problema de salud pública de difícil solución.