
Enrique de la Puente. Recuerdo que en un viaje en autobús, de esos que hacemos anualmente con los compañeros de carrera, después de que un coche hiciera una maniobra peligrosa, que hizo frenar a nuestro conductor, les planteé a mis compañeros la siguiente cuestión: cuanto más tiempo estés en la carretera conduciendo, con más posibilidades de tener un accidente te encuentras ¿cierto?
Fidel García Martínez. Durante las manifestaciones transcurridas el pasado día de la mujer trabajadora, que este año ha tenido una resonancia especial al estar apoyado por una huelga general de las mujeres, se han vertido por algunos colectivos inspirados en la ideología de género duras acusaciones y muy graves descalificaciones contra la Iglesia Católica: sus fieles, sacerdotes y especialmente obispos que han tenido sus máxima expresión en los insultos y mofas contra el donostiarra, obispo Munilla, con total impunidad y desfachatez para provocar el mayor mal posible.
MANUEL PARRA CELAYA. Hace escasos días, con respecto a los nuevos proyectos de memoria histórica, dejé caer en un artículo las siguientes palabras: Nuestros recuerdos, nuestras evocaciones de una lejana, alegre e ilusionada juventud, nuestra intrahistoria, común y particular, pueden caer fácilmente bajo el peso de una ley inicua. ¿Será delito craso contar una anécdota campamental a tus hijos o nietos? ¿Podría ser objeto de sanción y objeto del Código Penal tararear en la ducha una vieja canción de marcha? (…)
Miguel Massanet Bosch. Parece que hemos entrado en unos momentos en los que toda reminiscencia de sentido común, de lógica, de sensatez y de prudencia ciudadana se van esfumando para dejar paso a una suerte de paranoia colectiva que se ha apoderado de una parte significativa del pueblo español, que parece que prefiere dejarse llevar por utopías ilusorias, proyectos irrealizables, sueños quiméricos y obsesiones disparatadas de modo que, abandonando los métodos democráticos y los procedimientos propios de todo Estado de derecho se ha decantado por una suerte de sistema anárquico.
Luis Losada Pescador Día histórico. “Se recordará por décadas”, dice una exultante Irene Montero. ¿Qué pasó? El movimiento feminista teledirigido por Podemos logra convertir el 8M en un nuevo 15M. Los motivos para la huelga son irrelevantes. Cada mujer tiene los suyos. “POaramos para que todo cambie”. El movimiento ha sido capaz de permear hasta el último rincón social y despertar la socorrida guerra de sexos.
Luis Losada Pescador. Puigdemont da un paso al lado. Mas non troppo. Lo hace “provisionalmente” y apunta a Jordi Sánchez, otro imposible. Además, exige ser reconocido como “presidente en el exilio” y pretende crear “estructuras paralelas” en Bruselas. Vamos, que no quiere ser un presidente florero.
Rafael Nieto. Como saben muchos de nuestros oyentes, en el libro DEFENDER LA VERDAD (Ediciones Esparta, 2017) he intentado subrayar algunas de las peores lacras sociales de la modernidad, entre las cuales, sin duda, la peor de todas es el relativismo moral, arma del Nuevo Orden Mundial y de la masonería universal para subvertir el orden natural de las cosas. De esas lacras, acaso la peor de todas sea la nefasta ideología de género, que pervierte la inocencia juvenil, desbarata el equilibrio de la familia tradicional y convierte a las personas en meras herramientas a disposición del lobby gay, homosexualista e izquierdista-liberal. Todo en ese proyecto ideológico es absolutamente demoniaco.
Miguel Massanet Bosch. Resulta lacerante el que continuamente tengamos que estarnos defendiendo de esta pandilla de seudo pacifistas de izquierdas, como sucede con estos desocupados de la AI (Amnistía Internacional), extremadamente preocupados por buscarles justificaciones a todos aquellos que insisten en violar las leyes de las naciones,; unos personajes que, según su criterio de lo que debe ser tolerancia, deberían ser defendidos por los gobiernos de aquellas naciones en las que se pretende romper la convivencia entre sus ciudadanos, actuar en contra de sus leyes democráticas e introducir el germen del asamblearismo populista como sustitutivo válido a cualquier tipo de gobierno ad hoc, democrático y formado en función del apoyo mayoritario de los ciudadanos, trasmitido a través de las urnas por el sistema de las votaciones secretas.
Manuel Parra Celaya. Cumplí con sumo agrado mi promesa y me sumergí en la lectura del libro En defensa de España, de Stanley G. Payne, que se ha convertido de un tiempo a esta parte en uno de esos historiadores malditos, silenciados y ninguneados, nunca rebatidos, por la historiografía a sueldo de la Verdad Única y Oficial. Me tomé mi tiempo para leerlo, no devorándolo de un tirón, sino pausadamente, lápiz en ristre para
Miguel Massanet Bosch. En este país no está de moda ser patriota. Parece que entre las nuevas generaciones no tiene éxito el declararse como patriota y, mucho menos, el sentirse emocionado o conmovido por los símbolos nacionales como la bandera española o el himno de España, la Marcha Real. No obstante, vean la incoherencia que se da cuando este patriotismo que parece que se toma a broma entre una parte de los españoles, afortunadamente no todos, tiene su busilis si tomamos en cuenta que, en algunas autonomías, estos mismos que se jactan de no tener sentimientos que los liguen especialmente a la nación a la que pertenecen, España.